Impresiones de Honey, I joined a Cult (PC). Conviértete en líder de tu propia secta

Impresiones de Honey, I joined a Cult (PC)

Honey, I Joined A Cult es un desvergonzado y gracioso juego de gestión donde tendremos que construir y levantar nuestra propia secta al dios que nosotros queramos

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Honey, I Joined A Cult es un título indie de creación de bases y gestión de recursos, aunque con el detalle de que esta vez todo girará en torno a la secta que nosotros mismos creemos. El juego es el primer proyecto creado por Sole Survivor Games y actualmente aún se encuentra en Early Access exclusivamente para PC.

Por su lado, Honey, I Joined A Cult cuenta con un diseño sencillo y destaca por su humor irreverente y, en algunas ocasiones, algo absurdo. No obstante, hay que destacar que aún se nota que la propuesta no está en su versión final.

El culto de nuestros sueños

Honey, I Joined A Cult es una propuesta que tiene las ideas claras: es un juego de gestión y su humor está muy orientado a que te rías por las hilarantes situaciones y detalles que nos encontraremos en las partidas. Nada más empezar el modo historia podemos ver una breve cinemática donde sale a relucir el humor satírico que rezuma este juego.

Una de las cosas más interesantes es que pese a tener guiños a otros cultos famosos en el imaginario popular (como Cthulhu), el atractivo principal es que nosotros creemos nuestra secta personal. Por ello, al comenzar la aventura tendremos que elegir el atuendo de nuestros hermanos y hermanas, sus apodos, la sala sagrada y el nombre del dios al que adoramos.

Nuestro objetivo es hacer crecer la secta para exprimirle todo el dinero a los fieles.

En este sentido, las opciones de personalización son numerosas, aunque quizás un poco escuetas. Tenemos bastantes ejemplos pre-hechos de cultos súper guays, pero lo difícil es crear uno único y realmente creado por nosotros. Nos habría gustado al menos un panel para crear una imagen realmente nuestra.

Por su lado, como ya te hemos comentado varias veces, Honey, I Joined A Cult destacar por su humor satírico, irreverente y en ocasiones absurdo. Es algo que no esconde, ni tampoco lo quiere, y tan solo en el principio vemos algo tan ridículo, pero gracioso como que nuestro protagonista disfruta creando cultos cada vez que los pillan.

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El tono de Honey I Joined A Cult

El humor que desprende este título no solo reside en su narrativa, ya que esta más bien brilla por su ausencia. Más allá de la corta presentación al principio de cada partida (la cual podemos omitir, claro), no hay más historia que la que nosotros mismos creemos.

No obstante, las risas están aseguradas, puesto que Honey, I Joined A Cult se esfuerza por que encuentres todos estos pequeños detalles que inundan el juego. Ya sea los oficios de las personas, sus gustos o incluso las diferentes misiones que tenemos, el juego realiza un buen trabajo satirizando todo este tema de las sectas y sus modus operandi.

El objeto ‘Plantas Discretas’ se refiere a un proyector escondido que muestra a un supuesto fantasma.

Después de todo, tendremos que embaucar a la mayor cantidad de transeúntes para que nuestro culto se haga más grande y así conseguir más dinero de aquellos que no creen en nosotros, pero sí en nuestras ciencias.

La (pseudo) ciencia que sostiene al juego

Dejando aparte uno de los puntos más fuertes del juego, qué tenemos que tener en cuenta para descifrar si Honey, I Joined A Cult es o no un gran juego. La respuesta es más que evidente: ¿cómo de bueno es el gameplay?

En esta ocasión, tenemos que decir que nuestra experiencia ha sido ligeramente agridulce, ya que el juego se ha sentido lento y fuera de control durante bastante de las primeras horas de juego. Si bien es normal en un juego de este género no saber muy bien qué ocurre hasta que terminemos el tutorial y nos acostumbremos un poco, con Honey I Joined A Cult nos hemos sentido perdidos incluso bastante tiempo después de acabarlo.

Honey, I Joined a Cult muestra un mapa de juego bastante amable a la vista

Esto puede indicarnos que el juego necesita una explicación inicial más exhaustiva, lo cual sí que creemos, pero también que la curva del juego es muy abrupta. Esto segundo lo pensamos porque las primeras horas de juego fueron realmente esperar sin poder hacer nada hasta comprar un objeto concreto.

Durante bastante parte del principio no podíamos crear salas, poner muebles o investiga, ya sea por dinero o por los puntos de influencia. Por otro lado, necesitamos subsistir con apenas unos pocos cultistas iniciales, por lo que enviarlos a misiones y aumentar la notoriedad (algo negativo) no es algo excesivamente satisfactorio. A esto se le suma no poder tratar los distintos estados adversos como las enfermedades que aparecían y tenemos un perfecto caldo de descontrol total.

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Por ello, creemos que una de las cosas que deben arreglar antes de que salga su versión final es el Early Game. Algo como añadir más tipos de muebles, más mecánicas de cultistas o números más generosos podrían hacer que el juego se sintiese más de gestión y menos de esperar.

Cosas a mejorar para la versión final

Queremos destacar por último algunos pequeños detalles de Honey, I Joined A Cult, que, sin embargo, tenemos que mencionar que puede que no existan en su versión final.

Para empezar, la banda sonora, la cual es buena, pero cuenta con muy pocos temas. Para nuestra suerte, los pocos que tiene son bastante agradables de escuchar y al final acabas tarareándolas, pero el problema es cuando escuchas un mismo tema 6 veces en 1 hora.

Por otro lado, el juego cuenta con unas opciones de idioma bastante ambiciosas, ya que podemos jugarlo en muchas variantes. No obstante, apreciaríamos que se cuidase más la versión base (posiblemente inglés) y sus opciones generales más que estas traducciones mal cuidadas.

Este texto es bastante entendible, no como otros que tienen hasta símbolos extraños en medio del texto.

En la versión en español hay una cantidad enorme de textos mal traducidos o que no podemos ni entender y esta labor podría haberse invertido en hacer que los textos en Arial de los tutoriales y menús fuesen distintos y más inmersivos, haciendo una experiencia más redonda.

En general, Honey, I Joined A Cult es un título afable y gracioso, pero creemos que actualmente su curva de juego es muy poco amigable, sobre todo para esos jugadores más esporádicos. Todo esto que comentamos es de una versión Early Access, así que está sujeto a cambios, pero si tú quieres probarlo por ti mismo, te invitamos a jugarlo a través de Steam o donde puedas.

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