Impresiones de Open Country (PC). La naturaleza, nuestro mayor enemigo

Open Country

Open Country es un título indie desarrollado por Fun Labs que coquetea con el género survival y de caza ofreciendo una experiencia netamente arcade.

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¿Quién no ha soñado con abandonar su monótona vida, huir al campo y vivir alejado de los lujos? Este es el punto de partida de esta Open Country que nos ofrece Fun Labs, un título que coquetea con distintos géneros, ofreciendo una experiencia arcade divertida y en la que invertir decenas de horas.

Del caos de la jungla de hormigón a la libertad del campo

Tras editar nuestro personaje con unas pocas opciones de personalización, suficientes para una propuesta así, nos lanzaremos a la vasta y dura naturaleza, no sin antes conocer a Gary, un amable camarero que nos ofrecerá trabajo para poder comenzar nuestra nueva vida con algún ahorrillo.

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A modo de tutorial iremos realizando ciertas tareas que nos encargarán algunos personajes y que nos irán introduciendo en las mecánicas de este Open Country. No dejan de ser simples propuestas de recadero, contando con una fina línea argumental donde se nos da un por qué a lo que vamos haciendo.

La personalización de nuestro protagonista es limitada

Y es que, una vez hayamos completado estos primeros segmentos del juego, nos daremos cuenta de que la naturaleza no es tan dura como podríamos pensar. Sí, morir de hambre, sed o del ataque de un animal salvaje son posibilidades no tan remotas, a decir verdad, pero este Open Country ofrece una experiencia mucho más arcade de la que esperaba, lo cual no es necesariamente malo.

La madre naturaleza, ¿tan dura como creemos?

Los dos pilares sobre los que se sustenta Open Country son la caza y la supervivencia. Una mezcla, en principio, muy interesante y que da horas de juego, pero que quizá resulte poco atractiva para aquellos jugadores más aguerridos y curtidos.

Como en todo survival, en Open Country contaremos con el básico esquema en la interfaz donde veremos la información referente a nuestro personaje: el hambre, temperatura, sed, resistencia y salud. Al poco de comenzar a jugar, nos daremos cuenta de que este título intenta ofrecer una propuesta algo más exigente ya que ciertos parámetros como la estamina o la sed entran en números rojos con facilidad, aunque nunca llegan a niveles preocupantes.

En Open Country es bastante sencillo conseguir materiales y más aún saber cuáles necesitamos para cada ítem que podamos fabricar

Poniendo en la misma balanza a títulos como The Long Dark, The Forest o Subnautica, este Open Country es una experiencia más ligera que el resto de los survival del mercado. Esto se nota en tres principales aspectos: no será difícil ubicarnos en el mapa, satisfacer nuestras necesidades no es excesivamente complicado y no estamos tan por debajo de la cadena alimenticia como podríamos pensar.

Podremos paliar la sed, por ejemplo, con una cantimplora que portamos desde el comienzo de la aventura y que podremos rellenar en los ríos o lagos del juego. Por otra parte, la resistencia se recupera a los pocos segundos y el resto de nuestra supervivencia queda relegado a lo que cacemos o recolectemos, sin mucha dificultad, en su extenso mapa.

En Open Country para movernos por el mapeado disponemos de un vehículo 4×4 cuyo manejo deja un poco que desear

Y es que el mapa de Open Country es grande, al menos sobre el papel y cuenta con cuatro biomas diferentes. Sin embargo, una vez tengamos que dirigirnos a ubicaciones algo más lejanas, nos daremos cuenta de que se puede recorrer en pocos minutos y será difícil perderse.  Esto se debe a que, a pesar de que el título hace hincapié en el uso de la brújula para guiarnos, tendremos una pequeña ayuda en la interfaz que resalta ciertos puntos clave del mapa.

Cazar y recolectar es prioritario

Fun Labs ya había coqueteado con propuestas centradas en la cinegética como la saga de títulos Cabela y Rapala. Sin embargo, para aquellos que vengáis de propuestas más realistas como el Hunting Simulator de Neopica, encontraréis que este sistema de caza es básico, aunque efectivo, algo que casa bien con la propuesta.

En Open Country será fácil cazar siempre que estemos atentos al ruído que hagamos

Claro está que no contamos con un apuntado automático, pero tampoco hay que considerar factores clave como la respiración o la cadencia del arma. Lo que sí deberemos tener en cuenta es el ruido y lo camuflados que estamos con el entorno.

Por otro lado, la recolección de materiales es igualmente importante. Para guardar todo lo que encontremos, contaremos con una mochila con un peso máximo el cual podremos ir aumentando conforme avancemos en nuestra aventura. De nuevo, sin novedad en el género. Además, encontrar según qué elementos no es muy difícil, menos aún cuando usamos un curioso “modo detective” que resalta los materiales cercanos.

Dentro del propio menú de Open Country encontraremos, de una manera clara, los elementos a fabricar y el material necesario para ello y, como os adelantaba al principio, gran parte del terreno lo habremos superado gracias al tutorial. No sabemos si será así una vez se lance el título, pero completadas las primeras horas de juego tendremos casi todo lo necesario para subsistir durante largo tiempo en el vasto monte.

El apartado visual cumple en el entorno, pero no en el diseño de sus personajes

Siguiendo con el menú, este es básico. Cuenta con seis clásicos apartados que van desde el mapa y misiones hasta un desglose del estado de nuestro personaje. Además, se añade una sección donde podremos mejorar sus habilidades, tanto armamentísticas como físicas.

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Algo curioso, cuanto menos teniendo en cuenta la propuesta, es su modalidad Versus. Podemos jugar al modo principal de juego con hasta 4 jugadores, pero consiste es una suerte de carrera donde gana el primero que derribe a la presa. En este punto, el objetivo del juego cambia radicalmente lo cual puede no ser del agrado de todos.

Una propuesta indie sin muchos alardes técnicos

En lo visual, Open Country cumple, pero esta versión de prueba no le deja brillar. Esto se debe a que cuenta con una configuración gráfica predeterminada, en la que solo podremos modificar la resolución del monitor. No es un alarde visual, pero el mapeado de este título es bastante resultón a pesar de sus limitaciones.

El aspecto sonoro de Open Country es, simplemente, cumplidor

El sonido es otro de esos aspectos de los cuales, si bien no esperábamos mucho, quizá se podría haber ofrecido un apartado más notorio. No voy a entrar en el trabajo de los actores de voz, nada destacable en este punto, pero, una vez nos lanzamos al campo, habría esperado un contenido sonoro mucho más rico y que ofreciera mayor inmersión.

Sin embargo, el apartado musical es uno que cumple con creces. ¿Qué sería de los caminos en el campo sin una buena banda sonora para acompañarte? Open Country cuenta con unos temas licenciados acordes al tono de la propuesta: alegres, con un toque country y con la guitarra como instrumento predominante.

Open Country se lanzará el próximo 3 de junio en Steam, PS4 y Xbox One. Un título arcade y que necesita algo más de trabajo en cuanto animaciones y en lo visual, pero que no busca competir con los grandes del género.

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