Impresiones de Rogue State Revolution (PC). Gobernando en el caos

Rogue State Revolution

Viajamos a Besanji, en Rogue State Revolution, un alocado simulador político que nos invita a tratar de gobernar el país.

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Rogue State Revolution es un simulador político con muchas dosis de humor y cinismo que nos pone en la piel del primer ministro de una ficticia nación situada en oriente medio, que acaba de celebrar sus primeras elecciones democráticas, por lo menos en teoría, tras una cruenta guerra civil.

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Rogue State Revolution ha sido desarrollado por el estudio Little Red Dog Games, que nos sumerge de lleno en la gestión de Besanji, un país ficticio, que bien podría no serlo, acosado por una crisis humanitaria galopante, una guerra civil reciente, vecinos excesivamente belicosos y un consejo de ministros del que no te puedes fiar. Amén del choque cultural entre etnias, religión y corrientes políticas. En resumen, todo un polvorín.

Lo primero que me llamó la atención fue que Rogue State Revolution integra grabaciones de actores reales con el juego, algo que personalmente nunca me ha gustado pero que dado el carácter desenfadado del juego se puede pasar por alto. Incluso me he reído con alguna de ellas, como cuando fracasé en una de mis partidas y los asesores de mayor confianza entraron a mi despacho a coger todo lo que pudieron mientras me decían que les había fichado otro país, que era muy buen jefe pero que se iban, hilarante.

Como punto de partida yo no le puedo pedir más a un juego, me ha ganado. ¿Pero será suficiente para mantenerme enganchado?

Antes de iniciar cada partida de Rogue State Revolution puedes elegir entre si dirigir el país es más o menos guiado (la cantidad de interacción que tendrán tus asesores a lo largo de la partida) y posteriormente se abre ante ti la verdadera clave del título, una pantalla donde ir seleccionando distintas opciones, como que la insurgencia sea más o menos beligerante, la obediencia de tus ministros, la intensidad de la política internacional, factores todos ellos, que facilitarán o entorpecerán el éxito de cada partida.

Este doble sistema de dificultad me ha gustado ya que te permite por un lado tener mayor o menor ayuda de tus asistentes a la vez que complicas la dificultad intrínseca de cada partida. Y he dicho cada partida porque vas a jugar bastantes. Este no es un juego con una campaña predefinida que completes y ya está.

Las opciones permiten escalar la dificultad de cada partida

Y he dicho cada partida porque vas a jugar bastantes. Rogue State Revolution no es un juego con una campaña predefinida que completes y ya está. Cada partida es única, cada escenario se genera aleatoriamente, y, aunque siempre tendrá el mismo número de provincias, éstas no se encontrarán en la misma zona ni tendrán la misma extensión cuando inicies tu partida. Ni siquiera las ciudades ni recursos que se generan. Cada partida es una nueva experiencia a todos los niveles.

El juego está diseñado no para que llegues al éxito, sino para que fracases una y otra vez, convirtiendo en el leitmotiv del juego el aguantar cada vez más tiempo en el sillón presidencial en cada nuevo intento por llevar a Besanji hacia la prosperidad económica, política, social y cultural. Ya te advierto que eso nunca ocurrirá, que los Besanjianos son muy suyos.

Rogue State Revolution intercala el gameplay con escenas pregrabadas con actores reales

Los distintos ministros tienen sus propias motivaciones y personalidades que harán que cada partida sea cada vez más especial, además de que conforme juegas vas desbloqueando nuevos personajes que puedes incluir en tu equipo de gobierno. Todos tienen una habilidad positiva y otra ¿negativa? No, mejor digamos divertida.

Uno de ellos te sisa dinero, pero a cambio todo lo que pide para desarrollar tecnologías son favores como construir un parque o una nueva central eléctrica en su región natal; otra de ellas es adicta a los calmantes y a veces desaparece durante una temporada y el ministerio queda patas arriba… una auténtica locura.

Con estos ministros no hay quien dirija un país

Desde luego la fusión de gestión económica seria con la interacción de ministros de dudosa confianza y tecnologías que en algunos casos son una broma, hace que Rogue State Revolution sea altamente jugable, más incluso cuando los eventos de las partidas, al igual que la generación del mapa, son totalmente aleatorios.

Centrándonos en lo que es la gestión, la cantidad de datos y variantes sociales y económicos puede resultar apabullante, a mí al menos me ha costado horrores mantener cierto orden y avanzar. Para ser sinceros he avanzado sin orden alguno y al final siempre he acabado igual: dejando un país en la ruina. ¡Pero no pasa nada! Besanji siempre vuelve a darte una nueva oportunidad.

Algunos gráficos de Rogue State Revolution se muestran sobrecargados de información

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La mayoría de menús de Rogue State Revolution son bastante sencillos e intuitivos ,que no informativos, pero hay otros que me han resultado confusos y difíciles de interpretar. Además, una cosa es mostrar datos y otra muy distinta es que se comprenda bien cómo revertirlos si detectas una situación de crisis, algo que me ha sucedido varias veces.

Los ejes centrales sobre los que gira el país son la economía y la religión. Por un lado, tendrás a los conservadores y liberales, cuando contentes a otros se sentirán agraviados. Lo mismo ocurre con las dos etnias que conviven el país, hacer que exista un equilibrio entre ambas es francamente complicado, sobre todo cuando aparece una fosa común repleta de cadáveres. ¡Así es Besanji! Toda una caja de sorpresas, y casi nunca son buenas.

A veces te toca elegir entre Guatemala y Guatepeor

En resumen, Rogue State Revolution parece un juego con muy buenas intenciones, y que a pesar de estar lejos de los títulos más exigentes en esto de la gestión y planificación política y económica, peca en su desarrollo de no llegar a un equilibrio entre lo gracioso y lo complejo. A mí, personalmente, me habría gustado un título menos complejo en el que el factor sorpresa y las risas tuvieran mayor peso que la gestión, pues juegos sesudos de este tipo ya hay bastantes.

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