Impresiones de Stronghold: Warlords

Impresiones de Stronghold: Warlords

Impresiones de Stronghold: Warlords

La franquicia Stronghold, cuyo primer título data del año 2001 y tiene más de cinco juegos en su haber, recibe una nueva entrega: Stronghold: Warlords. En esta ocasión, FireFly Studios ha decidido ubicar la acción en el Lejano Oriente donde podremos tomar el control de diversos ejércitos, desde las tropas del Imperio Mongol hasta Comandantes del Shōgunato. El próximo título va a estar disponible en el transcurso del presente año.

Todavía recuerdo aquellas épocas donde un amigo, el cual es especialista en juegos de estrategia en tiempo real, me decía que Stronghold (refiriéndose al primer título de la saga) era, en algún punto, mejor que Age of Empires. Mi extrañamiento llegaba a niveles impensados porque, como todos sabemos, los juegos creados por Ensemble Studios eran los reyes indiscutibles del género. Hasta que pude probarlo y entendí a qué se refería: era distinto y estaba a la altura de su contrincante.

Así luce la pantalla de inicio de Stronghold: Warlords donde se presentan los objetivos de la misión

Rey y Manager de mi castillo

Para quienes no conocen la franquicia, Stronghold es un RTS (por sus siglas en inglés, Real Time Strategy) pero con un elemento que lo diferenciaba de su competidor directo, los famosísimos Age of Empires: no sólo había que luchar y expandir el territorio, sino también administrar los recursos del castillo para ganar popularidad entre los distintos reinos de la región.

Por lo que ya no servía colocar casas y que, mágicamente, aparecieran los aldeanos que luego trabajarían para nosotros; sino que deberíamos atraer a hombres y mujeres a partir de distintas medidas como bajos impuestos, buena administración de alimentos y otros factores que hicieran a nuestro reino más fructífero que el resto. De alguna manera podríamos decir que es un «Simulador de Castillos», expresión a la que la misma FireFly Studios no escapa.

El enemigo está preparado desde el inicio para derrotarnos

La demo de Warlords carece de introducción, carga el título y en la pantalla de inicio nos indica que debemos completar una sola misión con varios objetivos: eliminar a Lord Qin Shi Huang, como objetivo principal; construir un consulado, hacernos aliados de Dragon Warlord y destruir las murallas enemigas, como misiones secundarias. Al iniciar la partida se nos muestra el reino del Lord que debemos vencer, para luego hacer un paneo con la cámara hasta llegar a nuestro territorio.

Rápidamente podemos apreciar que en el mapa hay 3 Lords más, aparte de nosotros y nuestro enemigo: dos de ellos van a estar a cada lado de nuestro territorio, comportándose de manera neutral, y cruzando el brazo de un río se van a encontrar tanto Lord Qin Shi Huang como el tercer Lord (aliado a nuestro enemigo), que nos va a atacar pero mínimamente.

En el menú donde veremos la distribución del territorio, también podremos hacer alianzas en este Stronghold

El mapa está elaborado de manera tal que cumplir la misión principal no será un gran desafío, sin contar que nos darán las unidades y edificios necesarios como para iniciar a jugar. Los objetivos sirven como un tutorial, dado que al seguirlos estaríamos dando los pasos necesarios para completar el nivel; pero no hay instrucciones de ningún tipo, por lo que jugarlo implica tener conocimientos sobre los títulos anteriores.

Los neutrales pueden llegar a ser nuestros aliados, usando puntos de diplomacia que se consiguen con el tiempo o construyendo una embajada; aunque también pueden ser rápidamente destruidos, ya que no cuentan con muchas unidades y no las mejoran en el transcurso de la demo. Sin embargo, lo divertido es utilizar esos puntos para que se unan a nosotros y nos ayuden, enviándonos tanto recursos como unidades que pueden ser utilizadas para luchar.

Me siento como en casa… digo, como en mi castillo

Una vez que nos adentramos en el mundo de Warlords, indagando entre los distintos menús e investigando los edificios y unidades que podemos construir, podremos notar que la esencia de Stronghold está intacta, por lo que es volver a nuestra casa después de un largo tiempo (más específicamente, desde el año 2014 en que salió Strongold: Crusaders 2).

Un aspecto interesante es que todas las decisiones económicas, que afectarán directamente a nuestra reputación como lores, se pueden tomar desde un panel que está en la parte inferior derecha de la pantalla, por lo que se agiliza este proceso. En incontables ocasiones, nos hará falta oro para comprar una unidad y (pobres aldeanos) podremos subir rápidamente los impuestos o, si vemos que nuestra popularidad está en baja, podemos ágilmente aumentar las raciones de comida para que las personas se queden en nuestro reino.

En cuanto al manejo de tropas, hubo dos detalles que me llamaron la atención: uno de ellos es que, si nuestras unidades están apretadas en un espacio angosto, las que son más rápidas se verán afectadas por esa concentración, e irán más lento; le da un toque de realismo que me parece muy interesante. Algo parecido pasa cuando debemos ir a un lugar más elevado y, a las tropas, les cuesta subir ese camino empinado; aunque en este caso, parece más un bug que un factor que añade realismo al juego, por lo que los desarrolladores tendrán que trabajarlo más.

Lord Qin Shi Huang, nuestro enemigo, nos mandará mensajes intimidantes

El segundo detalle es que, al mantener apretado el click derecho del ratón cuando movemos al batallón, podremos disponer hacía dónde mirarán las unidades y cómo formarlas. Se nota que está un poco forzado ese detalle, porque las tropas se acomodan de forma bastante genérica y, además, la flecha que nos indica dónde comenzaría la fila de las unidades, se pierde entre los arbustos del mapa: otro detalle que deberán tener en cuenta en la versión final. En la demo podremos usar unidades con distintas armas como lanzas o hachas, catapultas y escudos para defenderse de las flechas. Pero, de todas ellas, hay dos que sobresalen del resto: el Guerrero Imperial y los «Rocket Launcher».

Los Guerreros Imperiales son soldados altamente capacitados y entrenados al extremo (en clara alusión al entrenamiento incansable que practicaban los orientales en aquellas épocas), que hacen un gran daño a los enemigos; a su vez, poseen una gran malla de hierro que les brinda mucha defensa, aunque también les resta agilidad y se mueven realmente lento. Están orientados a derrotar a los Warlords que, por supuesto, son las unidades más fuertes de todas.

Por otra parte, los Rocket Launcher son misiles pero con una característica muy Oriental: están construidos con fuegos artificiales. Esta unidad hace mucho daño y deja un área llena de fuego, haciendo que las unidades que están en ese lugar se quemen vivas. Lamentablemente, sólo se pueden utilizar una vez. Son muy eficaces contra las murallas, ya que las rompen muy fácilmente. La demo nos invita a usarlos, ya que nuestro enemigo tiene tres murallas a romper para llegar hasta él; aunque cabe aclarar que no los podremos construir por nosotros mismos, sino que nos los darán nuestros aliados.

Guerrero Imperial y Rocket Luncher: las dos unidades orientales que podremos usar en la demo

Stronghold: Warlords ha evolucionado gráficamente respecto a sus predecesores y se ve realmente bien. El entorno 3D ya había hecho presencia en los anteriores títulos de la saga, pero se nota que FireFly Studios realizó un gran trabajo para mejorar los escenarios y unidades. Tal vez los puristas de la franquicia no estén muy contentos con la decisión, porque se notan los puntos de coincidencia con su eterno rival, pero le suma más de lo que le resta al título.

En conclusión, la demo de Stronghold: Warlords cumple con su objetivo de mostrarnos lo que veremos en el juego completo, continuando la esencia de la saga, pero añadiendo elementos y unidades de Oriente que son muy atractivas para el desarrollo del título que veremos dentro de poco a la venta en Steam.

Los comentarios están cerrados.