Impresiones finales de In Sound Mind (PC). Mentes complejas requieren de acciones no menos complicadas

In sound mind

In Sound Mind es un survival horror con un fuerte trasfondo psicológico y con un enfoque centrado en la resolución de puzles originales y no exentos de complejidad.

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No creo que sorprenda a nadie que me lea o escuche que no soy un tipo especialmente valiente en lo que a películas de terror se refiere. Eso sí, no quiere decir que no me gusten (de hecho, me encantan) pero soy de esos que ven ciertas escenas con el rabillo de los ojos. Esta misma sensación la tengo con los videojuegos: aunque debería huir de propuestas de este género por mi salud (uno va teniendo unos años ya), hay algo en ellas que me atrapa y que me hace lanzarme a ellas en cuanto tengo ocasión. Sarna con gusto no pica, que diría aquél.

Pues bien: este año ya me he enfrentado a Resident Evil Village (la versión final y sus innumerables demos) y recientemente os pude hablar del interesante Alan Sharp. Todos ellos comparten características con el título cuyas impresiones os traigo hoy, In Sound Mind, desarrollado por We Create Stuff y editado por Modus Games y que saldrá al mercado el próximo 28 de septiembre en todas las plataformas (salvo la versión de Switch que saldrá el año que viene).

Análisis de Resident Evil Village

Como decía, nos encontramos ante una aventura de acción (aunque en este caso hay más de lo primero que de lo segundo) en primera persona, donde nuestro objetivo es explorar a fondo los escenarios en que nos encontramos, casi siempre grandes, pero sin llegar ni de lejos a experiencias de mundo abierto que puedan agobiar, con el fin de ir desentrañando el misterio de turno de cada una de las propuestas.

Uno tiene miedo cuando ve estas cosas. ¿Casualidad? No lo creo

Aquí no os quiero engañar: In Sound Mind no es un título especialmente innovador en cuanto a mecánicas, pero eso no ha de ser malo per se: la clave de estos juegos está en la narrativa y en la historia que hay de fondo y, en este caso, lo que me cuenta esta propuesta me ha intrigado lo suficiente como para querer saber más.

La versión que he podido probar de In Sound Mind nos deja experimentar lo que serían los dos primeros capítulos del juego y, por ello, no puedo contar demasiado de la trama (ni tampoco lo haría para evitaros spoilers). Simplemente diré que nuestro protagonista, Desmond, despierta de repente en medio de los pasillos de un extraño edificio sin saber qué hace allí ni por qué. Confusas (y agresivas) llamadas telefónicas le instan a explorar el entorno y pistas colgadas en la pared le indican los siguientes pasos a dar.

Cada una de estas cintas separa las distintas secciones o fases de In Sound Mind

Pronto descubrimos que Desmond es un psiquiatra y que todo lo que vivimos sucede en de su propia mente, dentro de la cual hay determinadas puertas que nos llevan a revisitar a ciertos pacientes del pasado que han acabado rematadamente mal. En esta ocasión he podido visitar las mentes de los dos primeros: Virginia y Ollie, cada una ambientada en una localización diferente (un supermercado y un faro).

En In Sound Mind atravesar estas puertas no te lleva precisamente a un mundo de luz y alegría

En este caso, el edificio del que os hablaba hace las veces de hub y, según vayamos obteniendo nuevo equipamiento, podremos acceder a zonas a las que antes no podíamos y así avanzar en la trama. En este punto sí que he de mencionar que los escenarios que exploramos son bastante lineales, es difícil por no decir imposible perderse, pero eso no le quita un ápice de encanto a la experiencia. Porque el fuerte de In Sound Mind está, claramente, en sus puzles y en la ambientación de cada una de las secciones.

Decía antes que este título apuesta más porque le demos a la sesera que al gatillo y, de hecho, no es necesario contar con ningún arma para avanzar por el juego. Eso sí, poco después de empezar ya se nos indica cómo construir una pistola, pero, repito, no es obligatorio hacerlo y yo me he pasado la primera sección entera sin ella.

In Sound Mind pone armas a tu disposición, pero no serán las que te salven la vida

Los enemigos que aparecen con mayor frecuencia son una suerte de vigilantes malignos que, si nos ven, se abalanzarán hacia nosotros: nada que no resuelva un buen par de disparos en la cabeza. En este sentido el gunplay me ha parecido adecuado, aunque funciona mejor si usamos el ratón para apuntar (yo he jugado In Sound Mind con el mando de Xbox) que con el stick analógico.

Un punto clave de esta propuesta es la linterna. En este caso no contamos con una de esas de batería ilimitada, sino que tendremos que ir recogiendo pilas por el escenario para ir recargándola. Y ya os digo que hay ciertas situaciones en las que ir sin luz no es nada adecuado y que hay determinados enemigos que solo se pueden abatir gracias a ella.

Sin la linterna no somos nada en In Sound Mind. Ni sin los consejos de esta gata

Así que habrá que ir ahorrando baterías y usarla exclusivamente cuando sea estrictamente necesario. Dicho lo cual, In Sound Mind va colocando recargas aquí y allá, aunque no es especialmente generoso en este sentido (tampoco lo es con las balas).

En cuanto a los puzles, es de agradecer que se salgan un poco de la tónica de encuentra esta pieza aquí y colócala allá, sino que están bien integrados con el escenario y su solución no suele estar a tres kilómetros de estos. Habrá que mirar bien y escuchar mejor para dar con su solución y, en caso de duda, usar todos los objetos de los que disponemos.

¿Quién iba a pensar que el reflejo en un cristal roto fuera tan útil?

Quizá mirar nuestro reflejo en un trozo de cristal roto tenga más utilidad de lo que parece. Sí que me he encontrado con alguno bastante complicado que me ha hecho dar muchas vueltas hasta lograr resolverlo, pero, como suele pasar en estos casos, la satisfacción supera con creces a la frustración.

La versión de prueba de In Sound Mind puede ser completada en unas 3 horas: dos para el primer capítulo y el resto para lo que se nos ha dejado disfrutar del segundo y que permanecía inédito hasta ahora. Obviamente, este guarismo puede ampliarse si, como yo, te atascas en algún puzle ya que morir, de momento, es complicado.

Si buscáis sustos, también los hay en In Sound Mind

Desmond cuenta con una barra de salud que decrecerá con ataques enemigos o pisando zonas oscuras: la recuperaremos a base de consumibles que encontramos por el escenario los cuales, como ya es costumbre, tampoco abundan, pero bueno, es un survival horror y no un paseo por el campo.

Entrando ya en el apartado técnico, lo primero que hay que decir es que, pese a ser un título aún en desarrollo, se ve bastante bien. Sí que es cierto que es una obra que se lo juega todo a una ambientación oscura donde determinados detalles se pueden camuflar (como pasa en el cine) pero el diseño de los escenarios y personajes (los pocos que vemos) resultan adecuados. He podido disfrutar de In Sound Mind en PC en 4K y 60 fps y no he notado ningún tipo de parón ni defecto gráfico.

In Sound Mind vuelve a demostrar que a veces no es solo potencia, sino diseño

Sí que me gustaría destacar la banda sonora de este In Sound Mind, compuesta por The Living Tombstone y que sabe conjugar su rol de acompañamiento como de generador de tensión en momentos clave. En este caso estamos frente a composiciones que cambian de manera dinámica cuando se aproxima el peligro, lo cual es una ayuda para que el jugador sepa cuándo ha de estar preparado para la acción (o para huir).

In Sound Mind está doblado al inglés, pero cuenta con subtítulos (y el resto de los textos) en castellano, aunque la traducción en algunos casos es mejorable. Hay un ejemplo concreto de un puzle que he tenido que tirar por la descripción de este en inglés porque la versión en nuestro idioma llevaba a la confusión.

Impresiones de Alan Sharp

Es difícil explicar con palabras las sensaciones que producen ciertos títulos, como este In Sound Mind, pero lo que sí que puedo decir es que me he quedado con ganas de más, de mucho más, y que no puedo esperar hasta el 28 de septiembre para poder disfrutar de su versión definitiva. Su historia, las mecánicas jugables, su ambientación: lo tiene todo para proporcionar ingentes horas de diversión a los seguidores del género survival horror. Sí que es cierto que, más allá de la trama, no innova en demasía, pero, a veces, ya basta con hacer bien el resto, que no siempre es fácil.

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