Impresiones de The Cub (PC). Un curioso cruce entre Inside y El libro de la selva

El pasado mes de marzo, Untold Tales anunció The Cub durante el evento Future Games Show. Desarrollado por Demagog Studio, este curiosísimo plataformas en dos dimensiones con temática postapocalíptica se inspira, según sus creadores, en los clásicos plataformas de los años 90. Por suerte, este mes de junio se ha publicado una versión de prueba del título en Steam. ¿Qué nos hemos encontrado en este The Cub? Os lo contamos en estas impresiones.

Nuestro viaje en The Cub comienza con una breve introducción animada en la que se nos narra una cronología de lo ocurrido en el planeta Tierra. Como no podía ser de otra forma, una gran catástrofe ecológica hizo prácticamente imposible la vida en nuestro querido planeta azul.

The Cub nos abre sus puertas con una interesante introducción cinemática en la que se nos cuenta lo ocurrido.

Los más ricos aprovecharon para irse a Marte y, en el camino, abandonaron a su suerte a los millones de personas que no gozaban de los mismos privilegios. Parecía que todos los seres humanos que quedaban en la Tierra estaban destinados a morir, o, al menos, casi todos.

La libertad se nos niega incluso en el apocalipsis

Sea por pura curiosidad o por el egoísta impulso de usar la Tierra como su campo de golf particular, como vimos en Golf Club: Wasteland, los humanos que se mudaron a Marte han regresado a su planeta natal. Un planeta cuya superficie ha quedado reclamada por la madre naturaleza y por sus incontables peligros.

En la obra desarrollada por Demagog Studio, nuestro planeta ha sido reclamado por la naturaleza tras una catástrofe ecológica.

Todo relato apocalíptico suele tener a su particular elegido con alguna inmunidad especial o determinada capacidad que resulta de interés para todo el mundo. En The Cub, ese es el caso de nuestro protagonista: un curioso niño cuyo organismo se ha adaptado al nuevo ecosistema de la Tierra y sobrevive entre los peligros de sus junglas. Sin embargo, no se podía imaginar que la siguiente amenaza de la que tendría que escapar serían nuestros conocidos visitantes de Marte.

La premisa de The Cub es ciertamente curiosa, por concretar: nuestro objetivo es básicamente escapar de los humanos que han regresado de Marte y que ahora intentan capturarnos. Suponemos que por el hecho de que nuestro hábil protagonista pueda sobrevivir en esta Tierra postapocalíptica sin ningún tipo de traje especial ni nada parecido. Al fin y al cabo, tras tantos años fuera de nuestro planeta, el sistema inmunológico de los habitantes de Marte ya no es compatible con la Tierra. Motivo por el cual los vemos vestidos con el clásico traje de astronauta en cada encontronazo.

En The Cub tendremos que escapar de los humanos que han regresado desde Marte.

Esta premisa narrativa no se expande mucho más allá de lo mencionado en esta versión de prueba, pero lo que sí podemos adelantaros es que se trata de un título en el que encontramos una omnipresente narrativa ambiental. Según avanzamos por los niveles veremos vestigios de ciudades, estructuras tecnológicas y ecosistemas de fantasía que nos relatarán la historia de este distópico planeta Tierra. Por otro lado, también podemos encontrar pequeñas capsulas de información sobre sucesos concretos si sabemos buscar bien a lo largo y ancho de los escenarios.

Saltos y volteretas en una auténtica distopía apocalíptica

Para escapar de nuestros excompañeros de planeta, tendremos que avanzar por los niveles en un entorno bidimensional plagado de plataformas, obstáculos, animales salvajes y muchos peligros. En esencia, tal y como sus propios creadores comentan, nos encontramos un plataformas 2D que toma gran parte de su inspiración de los clásicos de los 16 bits como Aladdín, El rey león o El libro de la selva.

The Cub se inspira en los plataformas de la factoría Disney lanzados en los años 90.

En este apartado, The Cub se torna bastante más sencillo que en su parte narrativa. Encontrándonos, según lo visto hasta el momento, con un esquema que nos resultará bastante familiar, ya que mezcla saltos de dificultad variable, fintas a ras del suelo y pequeños puzles ambientales. Todo ello en entornos, en su mayoría, selváticos en los que tendremos que evitar pinchos, lagos con cocodrilos y precipicios.

En nuestro avance tendremos que llevar especial cuidado con la fauna salvaje.

A pesar de lo comentado desde Untold Tales, el nivel de dificultad que encontramos en esta demo con respecto a sus fases de plataformas es bastante comedido. Los mayores picos de dificultad que hemos encontrado al respecto han sido cuando nos persigue algún humano y tenemos que ejecutar un salto preciso. En estos casos, la imposibilidad de detenernos unos segundos a pensar qué tenemos delante y cómo debemos ejecutar el salto nos obligará a repetir ese tramo tras morir.

Los mayores picos de dificultad en The Cub los encontramos durante las persecuciones de nuestros exvecinos.

En general, las secciones de plataformas y el desarrollo de las fases, al menos en esta versión de prueba de The Cub, resultan bastante satisfactorios. A falta de ver cómo evoluciona la dificultad en el título final, es muy de agradecer que no se les haya ido la mano en este sentido y que se trate de una experiencia relativamente relajada.

La exploración en la obra de Demagog Studio queda bastante relegada a un segundo plano. Más allá de determinados documentos informativos que nos aportarán pequeños detalles sobre la historia de esta Tierra alternativa; en general, no hay demasiado margen para explorar en las secciones de The Cub. De hecho, ha habido un par de ocasiones en esta versión prematura del juego en las que pequeños impulsos de curiosidad fuera del camino principal han acabado sin recompensa.

Distópicamente bello, sensorialmente absorbente

Quizá lo que más llamó nuestra atención en el momento de su anuncio es su interesantísimo y elaborado apartado artístico. Tanto los escenarios como los personajes y los diversos elementos animados gozan de un diseño fantástico con mucha personalidad.

Tal y como podemos observar, tanto la dirección artística como el estilo de animación en su globalidad toman su principal referencia visual de clásicos tan queridos como Atlantis o La ruta hacia El Dorado. Esta influencia podemos observarla tanto en el estilo de dibujo de cada elemento del escenario como en el tono general de todo el conjunto visual.

La principal referencia visual de The Cub son los clásicos animados de los años 90.

Al margen del tono del apartado artístico, en The Cub nos encontramos con una ambientación postapocalíptica donde abundan dos tipos de escenarios: los urbanos semiderruidos y los selváticos. En ambos tipos de secciones nos encontramos una paleta de colores en la que destaca el morado como leitmotiv de la línea visual de la obra.

Si el apartado narrativo de The Cub nos cuenta una historia, lo mismo podríamos decir de su prominente apartado sonoro. El título cuenta con un conjunto sonoro muy interesante en el que conoceremos el nombre de cada melodía al inicio de las fases, lo que ya nos indica el grado de importancia de este elemento dentro de la obra.

Lo que resulta aún más interesante en este sentido es que, en The Cub, la banda sonora es un sonido intradiegético más del título. La justificación es que los temas que escuchamos proceden de la emisora Radio Nostalgia de Marte, la cual puede sintonizar nuestro protagonista gracias al casco que encuentra al inicio de la aventura. Además, la letra de estas canciones nos hablará de muchos de los temas recurrentes en la obra como la soledad o la incertidumbre.

En The Cub nos encontramos con una bella distopía apocalíptica en la que la paleta de colores está muy bien elegida.

El mayor «pero», de momento, que le podríamos poner a The Cub es la total ausencia de una localización al castellano. Es cierto que no se trata de un título en el que abunden los diálogos, pero sería muy de agradecer que en su versión final contásemos con una traducción.

En definitiva, The Cub resulta una experiencia muy interesante en casi todos los sentidos. Con una narrativa ambiental que trata sobre el fin de la civilización, unas secciones de plataformas satisfactorias y un excelso apartado artístico, la sensación que más nos despierta esta obra es, sin duda, curiosidad.

En cualquier caso, parece que los fans de los plataformas más clásicos volvemos a tener un nuevo objetivo en el horizonte. Lo que sí podemos confirmar de momento es que nos encontramos ante una experiencia única y muy particular.