Japón: el cambio necesario

Japón el cambio necesario

En este artículo de opinión ahondamos sobre la paradoja que sucede en Japón, dentro del mundo de los videojuegos, entre el avance tecnológico de Japón y lo conservador de los mensajes lanzados desde algunos títulos.

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Si me preguntáis por el lugar al que recomendaría a todo el mundo que fuera de viaje la respuesta sería clara: Japón.  Es un país de contrastes, en el que tan pronto puedes estar disfrutando con el ajetreo de su increíble Shibuya Crossing y tiendas a la última moda como a escasos metros puedes encontrarte en un remanso de paz dentro de un jardín zen, en el que solo el sonido de los pájaros puede perturbar la increíble sensación de tranquilidad.

El choque cultural es brutal, pero muy pronto te das cuenta de que todo está como debería ser y que somos nosotros los que no lo hacíamos bien. Te maravillas con su gente, hospitalaria y muy servicial, su gastronomía de una calidad tremenda y con unos precios que ya nos gustaría ver en los restaurantes japoneses que hay en nuestros países.

Reportaje sobre Japan Studios

Los paisajes son preciosos y tremendamente dispares, encontrando tanto ciudades como pueblos, playa o montaña. El transporte funciona con puntualidad británica y te puede llevar hasta el más recóndito lugar.  Y qué decir de que tienes un baño en cada esquina y, lo que es mejor, increíblemente limpios.

Puedes pensar que soy el típico amante de Japón en Fase 1 que solo ve lo bonito y no lo que no le gusta. Puede que en su día lo fuera, para qué negarlo, pero eso ya pasó. Amar un lugar es comprender que tanto lo bueno como lo malo hacen del mismo algo especial, motivo por el cual decidimos quedarnos con aquello lo que nos llene, dejando lo malo atrás y esperando que más pronto que tarde pueda cambiar. Pero eso no significa que no sepamos identificarlo.

Y de eso quería hablaros hoy. Porque Japón tiene cosas muy reseñables y otras que, aunque van cambiando, no lo hacen con la rapidez que deberían. Entre ellas está el papel que la mujer sigue teniendo en la sociedad y, en nuestro caso, también en los videojuegos, siempre por detrás del hombre y con un machismo subyacente que chirría demasiado hoy en día. También pasa con el colectivo LGTBI+, que sigue a años luz en lo que a representación y derechos se refiere.

En títulos como NieR Replicant vemos como claramente la vestimenta del personaje femenino es innecesariamente sensual

En el caso de la mujer seguimos viendo infinidad de videojuegos japoneses en los que el papel de la chica es el de sumisa, siempre dependiente de un chico que es su salvador. Y cuando consigue librarse de ese yugo tenemos a personajes hipersexualizados que dejan en muy mal lugar a los programadores. El último detalle que demuestra que tienen que cambiar las cosas es el trofeo que se consigue con Nier Replicant si jugamos con la cámara para ver las partes nobles de su protagonista desde ángulos obscenos. ¡Como si hiciera falta con la escasa y sugerente vestimenta que lleva!

Este es uno de los últimos casos, pero hay una larga lista en la que no podemos olvidar a Dead or Alive, principal baluarte del uso del cuerpo de la mujer de manera que no debería verse en ningún videojuego. También recuerdo un caso hace unos años que era bastante llamativo, pues ponía a unas protagonistas ligeras de ropa mientras intentaban escapar de fantasmas en Project Zero Maiden of the Black Water. Totalmente innecesario para un juego que no necesitaba de un reclamo tan deleznable para vender.

Análisis de New Pokémon Snap

El caso del colectivo LGTBI+ es incluso más sonrojante. Es difícil que una obra japonesa trate el tema y, si lo hace, suele ser de forma despectiva y de un modo en que la ridiculización es la norma. Así fue en Persona 5, juegazo de Atlus que tiene a dos NPC, masculinos, que recorren Shinjuku mientras muestran su pluma de forma muy exagerada y le tiran los tejos a menores de edad. Esta parte tuvo que ser censurada para su lanzamiento fuera de Japón al presentar contenidos ciertamente homofóbicos.

También tenemos el caso de Servando en Dragón Quest XI, un personaje increíble que todos sabemos que es homosexual aunque no se explicita en ningún momento y lo poco que se atisba de ello no dejan de ser nada más que estereotipos trasnochados. Cuando se trata de parejas de mujeres suele ser algo más usual, aunque claramente el objetivo es “atraer” al usuario heterosexual. Encontrar una trama contada de la manera como la que nos mostró Life is Strange es algo casi imposible o, al menos, yo no la he encontrado.

Atlus tuvo que maquillar comentarios homofóbicos para la salida en occidente de Persona 5

Que en pleno siglo XXI en Japón, una de las potencias mundiales más importantes e influyentes dentro del sector de los videojuegos, se sigan tratando determinados temas de esta manera es algo difícil de entender. Puede que la sociedad japonesa sea de las más tolerantes, aunque de puertas para dentro sigan teniendo los mismos recelos hacia lo que se aparta de la norma y que el papel de la mujer siga ensombrecido por lo que el hombre tenga que decir.

La cultura siempre suele estar un paso por delante para que los cambios que deben suceder lleguen más pronto que tarde, incluso para visibilizar problemas ajenos a quien no los sufre. Por eso es tan importante que las compañías que hacen juegos en Japón entiendan que deben dar un paso adelante en lo que a estos dos temas se refiere. Porque estas cosas ayudan, y mucho, a todas esas personas, sobre todo, pero no exclusivamente niños, que en algún momento de su vida se han sentido diferentes sin saber por qué.

El hecho de que estas personas puedan sentirse identificadas, positivamente, con un personaje en un videojuego es más importante de lo que creemos, sobre todo para aquellos que no tienen unos referentes válidos cerca o incluso lo sienten como un problema por lo que ven en la sociedad a diario.

Los videojuegos, como el resto de la cultura, están para divertir, de eso no hay duda. Pero también pueden ser usados de manera que ayuden a ciertas personas que pueden encontrar en éstos un pequeño salvavidas para escapar de una realidad que no es la que debería. Es algo que más que restar suma y que puede hacer de los mismos incluso más importantes de lo que ya lo son.

Según lo que nos muestra Project Zero, la mejor vestimenta para cazar fantasmas es ir en ropa interior

El sector occidental del videojuego está mucho más adelantado en este sentido que el oriental. Japón, como el principal de sus mercados, debe dar muchos más pasos en esta dirección, tanto en la sociedad como en sus productos culturales. Esperemos que no tarden demasiado y que dejemos de ver personajes sexualizados porque sí y se evite la representación de un colectivo como el LGTBI+ como algo de lo que mofarse y ridiculizar o esconder. Muchos de nosotros lo agradeceremos. Quizás otros no, pero eso es algo que nunca podremos cambiar. Porque pedimos pequeños cambios, no milagros.

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