Grandes personajes de los videojuegos: Príncipe de Persia

Prince of Persia

Retrocedemos en el tiempo hasta la sexta generación de consolas para recordar la aventura del Príncipe de Persia en su viaje personal para solucionar el caos provocado por la maldición de las Arenas del Tiempo

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En un videojuego, un protagonista puede tener diferentes funciones, tanto dentro de la propia lógica interna de la obra como con respecto a la relación que se establece con el jugador. Puede ir desde ser meramente un avatar para que nosotros interactuemos con el mundo hasta un personaje fundamental dentro del contexto interno de la obra, pero… ¿Qué ocurre cuando intentamos que nuestro protagonista cumpla varias de estas funciones?

Así pues, durante los últimos años hemos visto personajes principales que, mediante sus arcos narrativos, nos lanzan una moraleja, un mensaje que traspasa las barreras del medio y que apunta directamente a nosotros, no solo como jugadores, sino como seres humanos. Lo vemos muy claro en el caso de Kratos en su última aparición en God of War (2018), donde las acciones del protagonista giran alrededor de la idea de redención o, también, muy recientemente, en el caso de Cliff en Death Stranding donde subyace la idea de la catarsis personal. Sin embargo, vamos a viajar en el río del tiempo un poco más atrás, concretamente hasta principios del nuevo milenio.

Antecedentes

A pesar de no tener nombre como tal, el personaje del que vamos a hablar, el Príncipe, protagonista de la saga Prince of Persia, seguramente haya quedado en la memoria de todos cuantos hayan jugado a la conocida saga de Ubisoft. Y es que no es para menos, además de resultar un personaje bastante entrañable, llegamos a conocerlo realmente bien durante su trilogía gracias a elementos como su narración intradiegética. Pero no nos adelantemos, al fin y al cabo, recordemos que Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo no deja de ser una reinterpretación de la trilogía homónima creada por Jordan Mechner.

Corría el año 2001 cuando, tras una serie de fracasos financieros de diversas compañías, los derechos de publicación de numerosas obras cayeron en manos de Ubisoft. Entre ellos se encontraban los de la trilogía plataformas 2D Prince of Persia, licencia por la que Ubisoft se mostró muy interesada de cara a crear una nueva entrega. Sin embargo, los derechos de la propiedad intelectual como tal se encontraban en manos de la mente maestra detrás de la misma saga, el propio Jordan Mechner, quien no tenía ningún interés en continuar con ella.

Ese mismo año, tras crear distintas pruebas conceptuales, invitaron a Mechner a las oficinas de Ubisoft Montreal a ver clips de lo que serían los movimientos acrobáticos que realizaría el protagonista del nuevo juego, el Príncipe, animados digitalmente a partir de unas grabaciones realizadas en un estudio de captura de movimiento.

Algunos de los diseños originales del Príncipe diferían mucho de su versión final

Lo cierto es que Mechner salió lo suficientemente sorprendido de las oficinas de Ubisoft como para dar el “visto bueno” al proyecto y acabar encargándose personalmente tanto de la escritura del guion como de responder consultas periódicas por parte del equipo. La implicación de Jordan Mechner en el desarrollo fue creciendo conforme avanzaba el estado del juego, pasando desde ser el director de doblaje de los protagonistas del título a, incluso, acabar trabajando en Ubisoft Montreal como parte del equipo de diseñadores.

El guion original de Mechner giraba también alrededor del subtítulo del juego, Las Arenas del Tiempo, que había sido idea del propio equipo de desarrollo. Sin embargo, a diferencia de la propuesta que acabaría llegando a consolas, su narrativa constaba de un total de nueve protagonistas, miembros de diferentes facciones políticas y la trama se desarrollaría en el propio palacio del Príncipe. Debido a su excesiva complejidad, se acabó descartando esta idea y Mechner decidió simplificar el guion hasta algo más similar a lo que llegamos a conocer.

Durante el desarrollo de Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, se definieron cuatro elementos clave sobre los que debían girar no solo las mecánicas de juego sino el proyecto en su totalidad. El primero de ellos sería la “unidad espacio-temporal”, es decir, que no habría saltos temporales ni omisiones como tal, sino que el juego se desarrollaría durante las 24 horas que el Príncipe pasa en el Palacio de Azad. Las acrobacias serían el segundo elemento sobre el que se construiría gran parte de la base mecánica del juego y serviría como orientación a la hora del diseño de escenarios.

El Palacio de Azad se planteó como “un reto constante” para el Príncipe

Otro de los elementos clave sería el combate, para lo cual se llenó el palacio de soldados y, tras el prólogo, de monstruos de arena que servirían para dar un ritmo más frenético a la historia. El concepto de “rebobinar” fue el último de los elementos claves del proyecto y que fue llevado al gameplay con los poderes de las Arenas del Tiempo y, en concreto, con las habilidades que podría obtener el Príncipe mediante el uso de la Daga del Tiempo.

Apariciones en videojuegos y otros medios

En 2003, con el lanzamiento de Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, conocíamos finalmente al Príncipe, el protagonista indiscutible de la sobresaliente aventura de acción de Ubisoft Montreal. Además de la fantástica evolución que sufre el personaje, no solo durante el juego en el que debuta, sino durante toda su trilogía; uno de los elementos característicos más curiosos del Príncipe es la ausencia total de un nombre. Esta interesante habilidad tenía una doble función: dotar un aire de “misterio” al personaje y, por otro lado, hacerlo más fácilmente identificable para el jugador, al fin y al cabo, puede que cada uno tengamos un nombre ideal para él en nuestra mente.

Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo Remake sigue en desarrollo sin fecha de lanzamiento a la vista

Además de en Las Arenas del Tiempo, El Príncipe aparece también con el rol de protagonista en el resto de la trilogía para la sexta generación de consolas. En Prince of Persia: El Alma del Guerrero se enfrenta nada más y menos que frente al gran reto de evitar su propia muerte, en una entrega mucho más oscura que su predecesora. En Prince of Persia: Las Dos Coronas regresa, por partida doble, con un oscuro alter ego nacido por la contaminación de las Arenas del Tiempo, para intentar solucionar de una vez por todas el caos provocado por sus constantes alteraciones de la línea temporal.

En Las Dos Coronas, el alter ego oscuro del Príncipe nos salvará en más de una ocasión

En PSP, de igual forma, hace aparición en las adaptaciones de la segunda y tercera entrega, Prince of Persia: Revelations y Prince of Persia: Rival Swords, respectivamente. Veremos también al Príncipe en la entrega para Nintendo DS: Battles of Prince of Persia, una propuesta que presenta combates por turnos y cuya trama se desarrolla un año después del desenlace de Las Arenas del Tiempo.

Tras los resultados poco satisfactorios del reinicio de Prince of Persia para la séptima generación de consolas, el Príncipe volvería con Prince of Persia: Las Arenas Olvidadas, una obra que se desarrolla cronológicamente entre Las Arenas del Tiempo y El Alma del Guerrero, donde tendría que hacer frente, junto a su hermano, al ejército de guerreros no muertos del Rey Salomón.

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En 2010 se estrenó en cines Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo, la adaptación (o reinterpretación, más bien) del videojuego homónimo bajo el sello de Walt Disney. Aunque técnicamente aparece el Príncipe como protagonista, lo cierto es que es una versión bastante alejada del personaje que controlamos en el juego. El primer cambio sustancial es que la versión del Príncipe interpretada por Jake Gyllenhaal sí tiene nombre, Dastan.

Al margen de este pequeño gran detalle, aunque la caracterización del Príncipe Dastan sí que es bastante similar a lo que encontramos en los videojuegos, especialmente en El Alma del Guerrero, el pasado de nuestro protagonista cambia radicalmente, pasando de ser un heredero legítimo del rey Sharaman a ser un huérfano que acabó siendo adoptado por el monarca persa.

La estética del Príncipe Dastan toma inspiración directa de El Alma del Guerrero

Exceptuando ciertos homenajes a planos concretos del videojuego, Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo se trata de una adaptación bastante libre de la obra jugable a la gran pantalla que, más allá de ciertos conceptos como la Daga del Tiempo, el Reloj de Arena y el Visir, poco tenía en común con el título homónimo. Aún con todos estos “peros”, lo cierto es que el resultado no fue necesariamente malo, tratándose de una película que, aun tomándose sus licencias propias, es disfrutable y no resulta todo un desastre como es el caso de otras adaptaciones de videojuegos como la de Assassin’s Creed de la misma casa.

La aparición más reciente del Príncipe la descubrimos durante el Ubisoft Forward de septiembre de 2020, donde se anunció, tras una buena temporada de rumores y filtraciones por diversos medios, Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo Remake, una puesta a punto del original para consolas de octava generación. A pesar de lo esperado que fue dicho anuncio, lo visto en el tráiler resultaba un tanto decepcionante gracias a unos diseños que diferían bastante de los originales y un apartado gráfico descafeinado.

Tras las malas reacciones por parte de la comunidad fan, Ubisoft anunció el retraso sin fecha del esperado Remake para poder conseguir un producto que “colmase las expectativas de los amantes de Prince of Persia”. Muchos teníamos la esperanza de que estos The Game Awards nos regalasen un nuevo tráiler del proyecto, pero parece que el Príncipe aún no encuentra el momento para salir del imperecedero río del tiempo.

El Príncipe que encontramos al final de Las Dos Coronas ha aprendido, tras muchos errores, a aceptar el destino tal y como viene

Aparición más destacada

A título personal, resulta realmente difícil escoger solo una de las aventuras del Príncipe, puesto que cada una de ellas, sobre todo si hablamos de la trilogía para PS2, Xbox, GameCube y PC, aporta matices nuevos al protagonista y continúa su desarrollo. Como he comentado al inicio de este texto, un personaje en un videojuego puede cumplir varias funciones a nivel de narrativa. El Príncipe es un caso ejemplar de esto mismo ya que no solo se trata de la piedra angular sobre la que gira la trama de la trilogía de las Arenas del Tiempo sino que el héroe en sí nos lanza un importante mensaje sobre la madurez personal.

Sin entrar demasiado en spoilers sobre ninguna de las obras en las que aparece el Príncipe; la primera vez que lo conocemos en Las Arenas del Tiempo vemos un personaje caprichoso que, palabras textuales, solo busca el “honor y la gloria”. A lo largo de dicho juego y gracias al apoyo narrativo que supone la voz interna del Príncipe asistimos a cómo, tanto por amor a cierta persona como por responsabilidad respecto a sus actos, nuestro protagonista se transforma en una persona más consciente de sus actos y del mundo que le rodea.

Por si fuera poco, tanto los eventos de El Alma del Guerrero como Las Dos Coronas son consecuencia directa de la manipulación de la línea temporal por parte del Príncipe de Persia para poder cambiar su destino. Y es que en eso consiste el viaje de madurez de nuestro entrañable persa a lo largo de su aventura: en aceptar lo que el tiempo trae consigo, asumir el destino de uno mismo.

Tras una larga espera el Principe de Persia volvió en esta generación a Nintendo, en GameCube

Aunque hay un elemento común que no voy a desvelar para quien no los haya jugado, tanto en Las Arenas del Tiempo como en Las Dos Coronas, es innegable que hay un abismo de distancia entre ambos Príncipes: son personas que se encuentran en puntos vitales totalmente diferentes y uno de ellos ha adquirido el saber de la experiencia por medio de sus errores. Así pues, y ya mojándome un poco para concluir, diría que, posiblemente, la aparición del Príncipe que más me ha marcado se encuentra en Prince of Persia: Las Dos Coronas, la apoteósica conclusión de un viaje de madurez, de caprichos y, como no, de amor.

Aunque es cierto que cada Prince of Persia es una experiencia diferente en sí mismo (Las Arenas del Tiempo tiene esa “magia” de Las Mil y Una Noches, El Alma del Guerrero es oscuro y despiadado o Las Dos Coronas desesperado y crepuscular), todos comparten un único mensaje, válido para todos y cada uno de nosotros: por muy graves que sean nuestros errores, todos ellos son un paso necesario para conseguir ser la persona que queremos llegar a ser.

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