Por un puñado de paVos. Fortnite retrata a Epic, Google y Apple

Fortnite 1984 Epic games

Fortnite suma su enésima polémica. Esta vez Epic va demasiado lejos

Nunca he sido muy amante de Fortnite. La verdad es que el género del Battle Royale no es el que más me atraiga como jugador. Obviamente los he jugado, y los jugaré. Es inevitable desconectar completamente de las corrientes del mercado cuándo uno se dedica a esto. Pero eso, que Fortnite no es santo de mi devoción. Y no únicamente por tratarse de un juego tan centrado en un modo específico y multijugador. No me hace gracia su comunidad, a la que respeto, ni tampoco lo que gira alrededor de él.

Creo que el ejemplo de los últimos días está siendo bochornoso. Para Epic, para Apple, para Google y para la comunidad del videojuego en general. A forma de breve resumen: Epic pone paVos rebajados en Fortnite y se salta a los intermediarios (en este caso Apple y Google Play) para las transacciones. Al hacer esto, Epic evade su obligación contractual con ambas compañías que exigen su parte de la transacción. La primera en mosquearse es Apple, que saca a Fortnite de su tienda.

La respuesta de Epic es ingeniosa, pero no genuina. Coge el spot televisivo con el que el nuevo Macintosh buscaba acabar con la hegemonía de IBM y le da un giro. Aquella representación que hizo Ridley Scott del universo Orwelliano de 1984 fue sublime, lo que ha hecho Epic es dantesco.

No juzgo el material del anuncio en términos de producción o de plagio, creo que es más una cuestión de intención. Persiguen el ruido en redes: que se sepa. Empezamos a hablar de buenos y malos, y por último, tratamos de levantar a la comunidad contra otra compañía para que proteste en redes.

Se me ocurren dos analogías para esto. Voy a descartar la primera por ser sensiblemente política. La segunda es ese futbolista que, sin razón contractual, se niega a entrenarse y se declara en rebeldía contra el club que le paga una millonada porque es tan bueno y genera tantos ingresos para su club en términos publicitarios que ha levantado los pies del suelo. Solo espero que a Fortnite no le esté pasando lo mismo.

Cómo decía antes, empezamos a hablar de buenos y malos. En el caso de Google la cosa es aún más explícita. Epic afirma que Google está “utilizando su magnitud” como empresa para “hacer el mal contra competidores, emprendedores, clientes y usuarios”.

Hacer el mal.

¿Hacer el mal, en plan fuerzas demoníacas? ¿Es Google la nueva Red Ribbon? La cosa empieza a rozar el absurdo y la completa manipulación. Ojo, no me sitúo a favor de ninguna de estas compañías, nunca lo haré a favor de una. Son empresas, con ánimo de lucro y están en su derecho de querer ganar cuánto más dinero mejor. Lo aplaudo, es el espíritu, pero que no quieran engañar, manipular o utilizar a los usuarios en su guerra. Por eso no podemos pasar.

No voy a aburrirte con números, creo que todos tenemos claro el poderío económico de las tres empresas de las que estamos hablando. En el caso de Epic con Fortnite, que cumpla su contrato, si no está de acuerdo que trate de renegociarlo. Y, en el caso de Google y Apple que convengan mediante el diálogo que es lo que quieren hacer con Fortnite. La ruptura no beneficia a nadie, ni en términos de imagen ni económicos.

Al igual que en un mal divorcio, al final, quién sale perjudicado es el hijo. En este caso es el usuario que se ve envuelto en una guerra que ni le va ni le viene y, lo que es peor, se queda sin el juego en estas dos plataformas. Nadie sale vivo en esta película del oeste.