Retroanálisis de Teenage Mutant Ninja Turtles The Arcade Game

Teenage Mutant Ninja Turtles II

Recuperamos en este análisis retro de Teenage Mutant Ninja Turtles II para NES, la adaptación del arcade que nos permitía jugar con nuestras cuatro tortugas favoritas.

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En el episodio anterior de Guardado Retro hablamos de Golden Axe, centrándonos en su versión de Mega Drive lanzada en 1990, aunque su juego original de la máquina recreativa que vio la luz en 1989. Para nuestro próximo título, nos fijaremos en ese último año de la década de los 80 con un arcade que no pasó desapercibido en los salones recreativos de todo el mundo.

 

Entrando en los acontecimientos que sucedieron en ese año a nivel político y social, la plaza de Tiananmen en la República popular China fue centro de grandes protestas lideradas por estudiantes los cuales creían que el Gobierno era demasiado represivo y corrupto, terminando estas manifestaciones con una dura represión. Mientras, en nuestra vecina Francia, la policía detiene a Jose Antonio Urrutikoetxea, también conocido como Josu Ternera, máximo dirigente de la banda terrorista ETA en aquellos momentos.

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En el cine, se estrenaba la afamada Batman, dirigida por Tim Burton, contando con Michael Keaton como el hombre murciélago, con la exuberante Kim Basinger y con Jack Nicholson en el papel de Joker, cuya interpretación sería eclipsada únicamente por la de Heath Ledger 19 años después. Mientras, en nuestros televisores, se estrenaba una serie estadounidense de comedia, en formato de animación, creada por Matt Groening, la cual acabaría convirtiéndose en todo un icono popular a nivel mundial, Los Simpson.

En el campo de la música, el estilo grunge de Seattle empezaba a darse a conocer por los EEUU gracias al primer disco de Nirvana, Bleach, vendiendo 8 millones de copias o Soundgarden y su segundo álbum de estudio, Louder than love. Por otro lado, una banda legendaria ya consagrada como Queen lanzó su decimotercer álbum de estudio, The Miracle, mostrando una visión esperanzadora de Freddie Mercury frente a su enfermedad.

Los Simpson nacieron hace más de 30 años y aún siguen dando guerra

En el arte y la literatura, Ken Follet termina y publica su novela Los pilares de la tierra, un libro que sorprendió a propios y extraños por su contenido y por su longitud (contando con más de 1000 páginas) y que se convirtió en el mayor superventas del escritor. En ese mismo año fallece Salvador Dalí: un pintor, escultor, grabador, escenógrafo y escritor español del siglo XX, considerado como uno de los máximos representantes del surrealismo.

En los deportes, Alain Prost conquista el campeonato del mundo de F1 a bordo de un McLaren, mientras que en motociclismo el español Sito Pons se convierte en campeón del mundo por segundo año consecutivo en la categoría de 250cc.

Respecto a la ciencia y la tecnología, en España, el cirujano y urólogo Aurelio Usón realiza con éxito el cambio integral del sexo a una mujer mediante la “técnica Shangái”, un nuevo método quirúrgico. Por otra parte, el cohete estadounidense Delta II pone en órbita el primero de una nueva generación de satélites Navstar.

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Como siempre, este repaso histórico del año 1989 no podía finalizar sin hablar de nuestro amado mundo del videojuego. Sale a la venta en Japón la Game Boy de Nintendo, una videoconsola portátil diseñada por el mismo equipo que desarrolló las Game & Watch, con el gran Gunpei Yokoi a la cabeza y que llegó a vender 87.6 millones de copias en todo el mundo. Ese mismo año nace el género del survival horror con Sweet Home, un juego dirigido por Tokoru Fujiwara (padre de Ghosts’n Goblins) desarrollado por Capcom para la NES.

En 1989 nace el survival horror de la mano de Tokoru Fujiwara

De la piedra a la pantalla

Las representaciones artísticas han acompañado al ser humano desde los albores de su historia, empezando por las pinturas rupestres propias del Paleolítico hace 32 mil años, donde se simbolizan animales y seres humanos o el comportamiento habitual de las colectividades y su interacción con el entorno y sus deidades.

Miles de años después, destacamos los magníficos cuadros y lienzos del renacimiento, época en la cual la pintura tuvo una gran influencia de autores clásicos y en la cual se desarrolló la perspectiva lineal junto con el conocimiento de la anatomía humana. Y con otro salto secular, nos emplazamos a tiempos más modernos donde la pintura derivó en otros estilos y técnicas, como las caricaturas o las historietas periodísticas que serían los primeros pasos hacia el nacimiento del cómic.

Podríamos perdernos en un mar de influencias, estilos, técnicas, herramientas, géneros, obras y autores a la hora de hablar de este arte, pero si algo ha tenido en común todos y cada uno de estos géneros, es la intención de contar y transmitir. Los cómics son unas fuentes de expresión que comparten con sus espectadores una temática determinada o una historia real o ficticia, ya sea acerca un individuo concreto, un evento histórico, sobre los elementos culturales de toda una sociedad o leyendas mitológicas e historias imaginarias.

Como decía, el cómic es también una expresión artística que combina la literatura con la impresión de imágenes, transmitiendo de una manera rápida y eficiente una idea o una serie de eventos sucesivos con resoluciones finales a la misma. El más antiguo que se conoce es “The Adventures of Obadiah Oldbuck” creado por el suizo Rodolphe Töpffe, quien elaboró sus primeras historietas durante la primera mitad del siglo XIX.

100 años después, en los Estados Unidos, los cómics alcanzaron una gran popularidad como método de esparcimiento para los soldados que participaron en la primera y la segunda guerra mundial. Pero los que realmente levantaron a pulso la industria del cómic fueron, sin duda alguna, los superhéroes. El primero de ellos fue Superman, creado por Joe Shuster y Jerry Siegel en 1938, y al que siguieron, entre otros, Batman (1939), el Capitán América o La Mujer Maravilla, ambos en 1941.

Los super héroes fueron clave para el éxito popular de los cómics

La expansión y el desarrollo de esta forma de contar y entretener al público también aportó su semilla para, junto con el teatro y la literatura, dar el salto evolutivo que cabía esperar, el cine. En el séptimo arte se daban vida a todas esas historias y representaciones gráficas, llegando a crear películas de animación a través de secuencias visuales realizadas en dos dimensiones, dibujando cada uno de los fotogramas que componían las obras, generando una secuencia y la subsiguiente representación de imágenes en movimiento.

Y durante esa búsqueda por reproducir historias, llegando a convertir al espectador en una entidad interactiva que le sumerja en la trama hasta llegar a los límites de encarnar personajes, nacieron los videojuegos.

Desde un punto de vista generacional privilegiado y resumiendo miles de años en tan solo unos cuantos párrafos, personalmente me emociona entender cómo las imágenes artísticas y sus intrínsecas historias que las empujaron a nacer, han evolucionado desde la pared de una cueva hasta la pantalla de un televisor.

El motivo por el que en esta introducción me refiero a esta bella arte de la pintura y el dibujo, es por un videojuego que nació precisamente de uno de sus subgéneros, el cómic. Y en este caso estamos hablando de uno de los más famosos a lo largo y ancho del globo terráqueo durante los 80 y que dieron lugar a una fuente inagotable de merchandising, por un lado, y, por el otro, a una gran cantidad de juegos arcade en todos los salones recreativos: sí, estamos hablando de las Tortugas Ninja.

Y aunque abordaremos cómo fueron sus orígenes y lo que supuso la franquicia para el mercado en general, en esta ocasión nos centraremos más concretamente con su secuela: Teenage Mutant Ninja Turtles II.

Así lucía la publicidad de la recreativa de Konami

Génesis

Si queremos relatar los orígenes de las Tortugas Ninja, resulta inevitable hablar sobre los cómics y destacar dos nombres, Kevin Eastman y Peter Laird. Estos dos norteamericanos se criaron durante las décadas de los 60 y los 70 como ávidos lectores de tebeos, teniendo al gran Jack Kirby como su ídolo y a Kamandi como su título favorito de DC Comic.

Ambos, desde muy temprana edad, quisieron ganarse la vida con sus propias creaciones. En 1983, mientras Peter Laird hacía ilustraciones para fanzines como The Oracle y ganaba solo diez dólares por cada una de ellas que publicaba en un periódico local en Dover (New Hampshire) cerca de allí, Kevin Eastman trabajaba en un restaurante mientras buscaba editoriales para publicar sus cómics.

Estos dos jóvenes dibujantes cruzaron sus caminos cuando Kevin buscaba un periódico clandestino local donde publicar su trabajo. Así conoció a Peter Laird con quien comenzó una relación profesional de la cual nacerían las Tortugas Ninja (en inglés, Teenage Mutant Ninja Turtles). 4 quelonios que, debido a una exposición radiactiva, sufrían una transformación mutante y aprenderían artes ninja para combatir el crimen en la ciudad.

El origen de la historia fue un homenaje, en tono de parodia, al trabajo de Frank Miller (de hecho, la cubierta de la primera edición era muy similar a su Ronin y el origen de las tortugas en muchos sentidos era el mismo que el de DareDevil).

El concepto original surgió a partir de un boceto dibujado por Kevin Eastman durante una noche informal de lluvia de ideas con su amigo Peter Laird mientras comían unas pizzas, de ahí la fijación de las tortugas por este alimento concreto. Y en aquella noche loca de cervezas, pizzas e ideas al azar, decidieron bautizar a los protagonistas homenajeando a 4 de los inventores más genuinos del Renacimiento: Donatello (di Niccolò), Michelangelo (Buonarroti), Leonardo (Da Vinci) y Raphael (Sanzio).

Peter y Kevin posando con su creación, las Teenage Mutant Ninja Turtles

De esta forma, en mayo de 1984, Eastman y Laird autoeditaron el que sería el primer número en blanco y negro de Teenage Mutant Ninja Turtles. El cómic abarcaba 40 páginas (cuando la duración normal era de unas 20) y tuvo una tirada inicial de más de 3000 copias y esto fue posible gracias a la financiación, en gran parte, recibida mediante un préstamo de 1000 dólares proporcionados por Quentin Eastman, el tío de Kevin.

Fue publicado por un improvisado estudio propiedad de este dúo de dibujantes, conocido como Mirage Studios (literalmente traducido como Estudios Espejismo), un nombre elegido adrede porque, como dijo Eastman, “no era un estudio real, solo era un almacén con mesas de cocina y sofás con tablas de regazo”.

La experiencia de Laird en el periódico los llevó a crear un kit de prensa de cuatro páginas que incluía una ilustración y un resumen de la historia que contaba cómo las 4 tortugas se convertían en seres mutantes expertos en artes marciales. Este kit de prensa lo enviaron a 180 medios distintos cubriendo radio y televisión.

Como consecuencia, el primer número de las Tortugas Ninja obtuvo una amplia cobertura de prensa tanto de la obra en sí como de sus creadores Mirage Studios, generando una demanda para el cómic que sorprendió a todos. Cuando se plantearon un segundo número, la obra de Eastman y Laird y ahabía logrado un éxito meteórico, con pedidos anticipados de 15.000 copias, cinco veces la tirada inicial del primer número.

Sobre esto, Eastman declaró: “Básicamente, terminamos consiguiendo un beneficio de dos mil dólares cada uno. Ésto nos permitió escribir y dibujar historias a tiempo completo: fue suficiente para pagar el alquiler, las facturas y comprar ingente cantidad de macarrones con queso y lápices para vivir.”

El fenómeno de Teenage Mutant Ninja Turtles hizo que el dúo fuera invitado a su primera convención de cómics, la décima feria anual “Atlanta Fantasy” en 1984, donde se juntaron con otros artistas. Esto conllevó mayores presiones sobre los dos creadores y el equipo que se compuso para ayudarles, las cuales redundaron en un período prolongado de alrededor de un año de bloqueo artístico el cual sufrió Peter. Y no es de extrañar, ya que debido al éxito instantáneo de las Tortugas Ninja se produjo un increíble crecimiento y complejidad del negocio que surgió en torno a su propiedad intelectual.

Las creaciones de Laird y Eastman se convirtieron en un fenómeno de la cultura pop, lo que obligó a ambos a tomar periodos sabáticos regulares que los llevó a dejar de participar en la producción de sus cómics para así poder lidiar con las presiones cotidianas relacionadas con administrar lo que se convirtió en una franquicia multimedia.

Primer concepto artístico de las Teenage Mutant Ninja Turtles en el año 1983

Respecto a los productos de merchandising, Dark Horse Miniatures creó un conjunto de 15 figuras de plomo para jugadores de rol y coleccionistas, y a eso le siguió Palladium Books que creó un juego de rol de lápiz y papel con las Tortugas Ninja. Este último atrajo la atención de un importante agente de licencias llamado Mark Freedman que consiguió que el fenómeno de las Tortugas acabara despegando a un nivel que rebasó las fronteras americanas, convirtiéndose en todo un fenómeno mundial.

En 1987, Eastman y Laird visitaron Playmates Toys, una pequeña compañía de juguetes de California quienes deseaban comercializar figuras de acción basadas en el cómic y los cuales pensaron que una serie animada ayudaría a respaldar la promoción de estos juguetes. De esta manera, se llegó a producir una miniserie de dibujos animados televisada dividida en cinco partes y la cual debutó en diciembre de 1987.

Ésta tuvo un gran éxito, dando lugar a una serie completa, formando dicha miniserie la primera temporada. En total, tuvo una duración de 9 años, 10 temporadas y 193 episodios. La serie de dibujos animados consolidó aún más el lugar de las Tortugas Ninja en el medio, haciendo que Eastman y Laird fueran extremadamente exitosos.

A esto se le sumo la trilogía de películas de acción real estrenadas entre 1990 y 1993, un excelente largometraje de animación en 2007 y dos películas más modernas en 2014 y 2016. Los diversos personajes pronto aparecieron en camisetas, máscaras de Halloween, tazas, cajas de cereales para el desayuno, material escolar, ropa de cama, toallas, cámaras, monopatines e incluso kits de afeitado de juguete, pero, sobre todo, también en videojuegos.

La serie de las Tortugas Ninja fue un gran éxito que perduro durante 10 temporadas

Del cómic al videojuego

Podríamos extendernos todavía más en la histeria infantil que supuso el fenómeno de las Tortugas Ninja, pero como en Guardado Rápido de lo que hablamos principalmente de videojuegos, no podíamos empezar a hablar del retro que hoy os traemos sin mencionar cómo la creación de Eastman y Laird se introdujo en la industria del ocio electrónico. Y la principal culpable fue, sin duda alguna, la compañía japonesa Konami.

Nos encontramos justamente en 1989: la serie animada de las Tortugas Ninja era todo un éxito que estaba ya en su tercera temporada, y la desarrolladora nipona estaba interesada en adelantarse a Capcom (su competidora más directa) y lanzar un título basado en la franquicia más popular del momento entre el público infantil. Hacerse con los derechos para lanzar un juego de las tortugas era una inversión que aseguraba beneficios y Konami encomendó hacerse con estos derechos a Ultra Games.

Ultra Games fue una filial fantasma de Konami que también llevo Metal Gear a occidente y que creó Teenage Mutant Ninja Turtles

Lo más gracioso del asunto es que Ultra Games era una corporación fantasma, un sello editorial creado un año antes como una subsidiaria de Konami of America a modo de esfuerzo por eludir las estrictas reglas de licencias de Nintendo of America vigentes en ese momento para el mercado norteamericano. Una de estas hacía que una empresa de terceros solo pudiera publicar hasta cinco proyectos por año para Nintendo en los EE.UU.

Esto no fue conveniente para Konami, que había comenzado a lanzar más de diez juegos al año para Famicom y a su accesorio Disk System en Japón. Contando con una biblioteca mayor de la que se le permitió localizar, Konami creó la marca Ultra Games para ampliar su biblioteca anual a diez proyectos al año. Gracias a esta suerte de “trampa”, Konami Ultra Games pudo llevar Metal Gear a los Estados Unidos y las Tortugas Ninja no iban a ser una excepción.

Ultra Games no tardo en redactar un proyecto de juego basada en las Teenage Mutant Ninja Turtles para presentarlo ante Mark Freedman, el cual a su vez serviría de enlace con Mirage Studios. De esta forma, nace el primer videojuego de las Tortugas Ninja en 1989 para Famicom/NES. En Japón fue bautizado como Gekikame Ninja Lolatello Den (traducido como “leyenda feroz de las tortugas Ninja”) y este cambio de nombre afectó mucho a la numeración de sus secuelas estrenadas para Famicom en el país del sol naciente.

A pesar de ello, Konami no se limitaría a desarrollar una propuesta mediocre que atrajese al público solo por la marca Teenage Mutant Ninja Turtles. Lo cierto es que aquel primer juego de las Tortugas Ninja era único en todos sus aspectos, ya que trataba de combinar la acción típica de un 2D de scroll lateral plataformero con la exploración desde una vista cenital.

En Teenage Mutant Ninja Turtles, el jugador comenzaba en un mapa estratégico donde se pueden visitar los agujeros de las alcantarillas, así como luchar contra las patrullas de los soldados del clan del Pie; al mismo tiempo se podía cambiar de un personaje a otro cuando se quisiera y así aprovechar ciertas ventajas que presentaban algunos de los personajes. Existen también varios objetivos que deben ser alcanzados antes de completar cualquiera de los cinco niveles disponibles.

La primera aventura de las tortugas fue en la 8 Bits de NES con ese Teenage Mutant Ninja Turtles

Aunque fue ampliamente criticado por ser muy difícil, no fue inconveniente para que la versión original de NES de Teenage Mutant Ninja Turtles tuviera un gran éxito comercial desde su mismo lanzamiento. Llegó a vender aproximadamente 4 millones de copias, una cantidad desorbitada teniendo en cuenta la época, y fue uno de los juegos no desarrollados por Nintendo más vendidos de todos los tiempos en la NES.

Tamaño éxito empujó a Konami a desarrollar un juego arcade, también llamado Teenage Mutant Ninja Turtles, el cual sería adaptado en 1990 a la NES bajo el nombre de Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game, a pesar de que, en sí, no era una secuela del primer título. Esto llevó a la creación de otro proyecto exclusivo para NES titulada Teenage Mutant Ninja Turtles III: The Manhattan Project, que continuó utilizando el aspecto del videojuego de arcade, en oposición al primer lanzamiento en NES.

La siguiente entrega de la franquicia fue Teenage Mutant Ninja Turtles: Turtles in Time que se publicó en 1991 para los arcade y que luego se lanzó para Super Nintendo como Teenage Mutant Ninja Turtles IV: Turtles in Time en 1992. A esto hay que añadirle una trilogía de proyectos para Game Boy.

Cuando en 2003 se creó una nueva serie animada de las tortugas, Konami también adquirió la licencia para adaptarla a una nueva franquicia de videojuegos con la misma jugabilidad machaca botones de los beat’em up clásicos. En 2006, Ubisoft adquirió los derechos de las Teenage Mutant Ninja Turtles para desarrollar las nuevas iteraciones jugables de esta franquicia basándose en el largometraje animado 3D homónimo.

Y por último, mientras escribo estas líneas, observo asombrado cómo se ha anunciado el regreso de nuestras queridas tortugas mutantes con Teenage Mutant Ninja Turtles: Shredder’s Revenge. Es un título que viene de la mano de Tribute Games y la editora DotEmu, quienes ya han demostrado su valía gracias al gran trabajo realizado en Streets of Rage 4, Wonder Boy: The Dragon’s Trap y el próximo Windjammers 2.

La próxima entrega de Teenage Mutant Ninja Turtles  promete ser respetuosa con el ADN de sus orígenes en el mundo del videojuego

La venganza de Shredder

La premisa del argumento de Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game, al igual que sucedía en buena parte de los beat ’em up de la época, era lo de menos, al estar totalmente estereotipada por los cuatro costados. Todo empieza cuando las 4 tortugas hermanas, dirigidas por el maestro astilla (Splinter en la versión inglesa), padre adoptivo y mentor de nuestros protagonistas, acuden a un edificio envuelto en llamas. En este lugar vive su amiga y reportera del Canal 6 April O’Neil, la cual está siendo atacada por el clan del Pie.

Al adentrarse en el edificio, Leonardo, Raphael, Donatello y Michelangelo han de vérselas con estos asesinos ninja capitaneados por Rocksteady, una mutante mitad hombre mitad rinoceronte. Al derrotarle, no tarda en hacer acto de presencia Shredder (conocido como el despedazador en España), uno de los principales antagonistas de la trama de Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game. Este carismático guerrero acaba secuestrando a la reportera del canal 6 y se lanza a la huida atravesando la ventana del edificio.

El secuestro de April O’Neil es el punto de arranque de la trama de Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game

Desde ese momento en adelante, en Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game las tortugas tendrán que recorrer hasta 6 escenarios pasando por calles, obras en construcción, autopistas y el mismísimo Tecnodromo, la poderosa fortaleza de batalla móvil dirigida por Krang, uno de los villanos más memorables de la serie y artísticamente inspirado en los Utrom, una raza alienígena en los cómics de Mirage Studios.

Sin embargo, el Krang de la serie animada de Teenage Mutant Ninja Turtles era un enemigo procedente de la dimensión X, en la que era un señor de la guerra y comandaba un ejército de soldados de piedra bajo la dirección del General Traag y el Teniente Granitor. Eventualmente, Krang sería desterrado de la Dimensión X, pero no antes sin ser despojado de su cuerpo y reducido a una forma de cerebro, por lo que tuvo que construirse un androide como medio de movilidad.

En el fondo, y como era habitual en típicos juegos de los salones recreativos, Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game es un título corto que puedes (en teoría, porque su dificultad es exacerbada) terminarte en una hora pero que es altamente adictivo y rejugable.

Y si la versión de Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game que poseéis es la de NES, su duración aumenta al contar con dos niveles nuevos con sus respectivos jefes finales: Tora, una mutante mitad hombre mitad lobo, y Shogun, un cyborg de aspecto similar un guerrero samurái. Estos añadidos supusieron una agradable sorpresa exclusiva únicamente para la versión de 8 bits de Nintendo de Teenage Mutant Ninja Turtles.

El primer nivel de Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game lucía así de colorido y detallista en la recreativa

Jugabilidad

Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game, al contario que su primer lanzamiento para NES, obedecía al género de yo contra el barrio. Lógicamente, en la recreativa podíamos jugar con las cuatro tortugas a la vez (2 en el caso de la versión de NES) siempre y cuando el mueble recreativo contase con 4 controladores.

A pesar de lo aparatoso que podría parecer 4 niños apelotonados en torno a una pantalla, este era el mayor atractivo de Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game, la escasa posibilidad de disputar partidas de hasta 4 jugadores a la vez en un salón recreativo y picarse por ver quién conseguía el beso de April al rescatarla en una escena.

Al contrario que otros exponentes del género en los que la diferencia entre un protagonista y otros radicaba en la agilidad, la fuerza o la posesión de una habilidad mágica concreta, en Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game había pocas diferencias entre cada tortuga. Esto intentaba hacerse notar en las distintas armas que portaban: Donatello tenía mayor alcance gracias al bastón bõ, Leonardo tenía una mayor versatilidad con las dos espadas mientras que Raphael y Michelangelo eran más rápidos propinando golpes y peligrosos en distancias cortas gracias a los puñales sai y los nunchakus.

Respecto a nuestros rivales en Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game, éstos hacían uso de todo tipo de armas y artilugios para intentar vencernos. Algunos portaban armas de fuego o espadas mientras que otros nos lanzaban pequeños shurikens que podríamos llegar a detener con el timing adecuado.

Raphael, Donatello, Leonardo y Michelangelo portan sus propias armas en Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game

Dejando esto a un lado, el control de Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game brilla por su precisión y velocidad en el que solamente mediante dos botones (salto y ataque) se desarrollaban todas las capacidades ofensivas, contribuyendo al dinamismo general del título.

Análisis de Battletoads

El control de Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game era sencillo e igual para todos los personajes: un ataque normal que se extendía con un pequeño combo machacando el botón de ataque, ataque en salto, un especial que consumía vida y la posibilidad de hacer un agarre al enemigo en ciertas circunstancias. No había vehículos que controlar ni armas que recoger del suelo para emplearlas a nuestro favor.

En todo caso, el único utensilio que podríamos usar en Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game en beneficio propio eran las cajas de pizzas para recuperar salud o romper el mobiliario urbano para atacar a nuestros rivales. Dicho así, suena bastante escueto en cuanto a posibilidades, pero la verdad es que no necesitaba mucho más, ya que el juego era rápido y frenético en los combates.

Aun así, los niveles de Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game contaban con gran diversidad y permitían, por ejemplo, recorrer una autovía montados en un monopatín mientras nos enfrentábamos a toda velocidad a helicópteros y otros enemigos. También había trampas por doquier, como vehículos que te atropellaban si estabas en medio de la carretera, bolas de hierro gigantes que caían de escaleras o trampas que congelaban a nuestro personaje durante unos segundos.

Con una dificultad media tirando a alta, avanzar en Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game es un reto que gustosamente se acepta y, especialmente con la ayuda de amigos, se puede llegar muy lejos una vez empiezan a conocerse las mecánicas. Como en muchos otros representantes del género, la práctica hace al maestro y dominar este beat’em up es cuestión de tiempo y habilidad.

La fase del monopatín agrega variedad de acción a Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game

La TV como ejemplo a seguir

En su diseño artístico, al contrario que con su primera entrega, Konami intentó por todos los medios en este Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game en ser lo más fiel posible a la serie animada de televisión. Ese estilo más cartoon fue el que empezó a estandarizarse en todas las figuras de acción, películas y demás merchandising derivado, así como en los sucesivos juegos de las Tortugas Ninja que salieron al mercado durante los años siguientes. Y la verdad, dicha estética le sentaba divinamente ya que combinaba el humor desenfadado de sus personajes con la acción del género brawler.

Para el diseño de escenarios de Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game se contó con la labor de K. Hattori el cual posteriormente trabajaría en una versión de X-Men de Konami. El resultado fue una serie de emplazamientos coloridos y detallistas, contando sombras y efectos especiales que le daban un atractivo visual que llamaba la atención de cualquiera que se pasease por delante de la recreativa. Y eso ya se dejaba ver en el primer nivel, con el fuego dorado consumiendo el edificio y el humo de color púrpura sobre nuestras cabezas.

Los escenarios de Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game estaban repletos de enemigos y de algún que otro efecto visual

En cuanto a los personajes de Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game, cuyo diseño corrió a cargo del señor Moriyanma, somos testigos directos de un gran abanico contando con los protagonistas más conocidos de la franquicia todos fácilmente reconocibles, desde nuestras queridas tortugas pasando por los soldados del clan del pie, los robots monociclo o los jefes finales.

Por otro lado, las animaciones de los personajes en Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game eran una autentica genialidad para la época, era casi como estar viendo la propia serie, siendo fluidas, detallistas y graciosas. Desde ver a nuestro personaje chamuscado por una llamarada de fuego, a ser electrocutados o caernos por un agujero y leer el bocadillo de “¿quién ha apagado la luz?”: todo un guiño al cómic.

Técnicamente, el movimiento mediante scroll lateral en Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game era muy fluido y el título mantenía el tipo perfectamente, aún a pesar de contar con 5 o 6 personajes al mismo tiempo repartiendo palos, moviéndose todo se mueve a una velocidad asombrosa. Únicamente el parpadeo de sprites evita la excelencia completa en este apartado, pero esto era un mal endémico muy habitual en la época.

En cuanto a su apartado sonoro, Miki Chang y M. Izumi, quienes ya trabajaron en Gradius, fueron los principales compositores. Su colaboración en este título consistió en tomar las melodías perfectamente reconocibles de la serie de TV y crear otras propias para la playlist. Básicamente, la gran mayoría de las canciones son distintas variaciones del famoso opening “Teenage Mutant Ninja Turtles” y aunque esto pueda sonar como una labor perezosa, no salió del todo mal.

Los temas de la banda sonora de Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game son rápidos, cañeros y casan a la perfección con los distintos escenarios. Quizás la parte negativa podría llevársela los efectos de sonidos, especialmente los golpes: que el impacto del ataque sobre los contrincantes suene satisfactorio ex subliminalmente importante en un beat’em up, pero en este caso es algo a mejorar.

Los enemigos de Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game eran fácilmente reconocibles

Veredicto

Uno de los fenómenos mediáticos más importantes a finales de los 80 y principios de los 90 fue, sin duda, el de las Tortugas Ninja Mutantes Adolescentes (Teenage Mutant Ninja Turtles). Apoyadas por una fuerte campaña de marketing en prensa y televisión, rápidamente se hicieron conocidas por niños y mayores. Juguetes, series animadas, películas de cine y, cómo no, videojuegos se vieron invadidos por estos simpáticos quelonios.

En conclusión, Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Arcade Game es uno de los mejores trabajos hechos en cuanto a una marca externa al videojuego adaptada a las recreativas, que además llegó justo en el instante indicado. Un éxito de ventas y crítica que supo trasladar uno de los arcades más jugados del momento al entorno doméstico ganando en el camino varios añadidos.

La velocidad de su jugabilidad y la fidelidad artística a la serie hicieron brillar a este título formando parte de su enorme encanto, convirtiéndolo en uno de los más recordados, aun no siendo uno de los mejores exponentes del género.

Para volver a disfrutar de este juego podemos echar mano a la adaptación de NES de Teenage Mutant Ninja Turtles The Arcade Game o una versión retro descargable la cual salió en 2007 que estuvo disponible en Xbox 360. Y si sois recién llegados al universo de las tortugas, este año podremos disfrutar de una nueva entrega que promete destilar sabores añejos.

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