Satoru Iwata. El jugador que llegó a ser presidente

Repasamos en este artículo cómo Iwata cambió para siempre la manera de comunicarse con los seguidores de su compañía

Repasamos en este artículo cómo Iwata cambió para siempre la manera de comunicarse con los seguidores de su compañía.

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Parece mentira, pero este año van a cumplirse ya seis años desde que Satoru Iwata, presidente de Nintendo desde 2002 nos dejara en aquel fatídico 11 de julio de 2015 a causa del cáncer. Fue un personaje curioso, con muchísimos aciertos, también con sonoros fracasos, pero que por encima de todo mostró una cercanía hacia los usuarios que pocas veces vemos en un puesto de tanta responsabilidad.

Acostumbramos a ver a presidentes serios, pendientes de las ventas y de los accionistas, dejando que de las tareas de comunicación se encarguen otros actores. Pero Iwata-san era diferente, o al menos lo fue en la época más oscura de Nintendo cuando, tras las mieles del éxito de Wii, bajó a los infiernos con Wii U.

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Quizás fue la necesidad de hacer algo diferente, ya que la estrategia comercial prevista para Wii U no estaba funcionando, o que cuando uno está en sus peores momentos es cuando la inspiración acude al rescate, pero fue en esta época en la que Nintendo decidió hacer las cosas de otra manera, alejándose de grandes eventos como el E3 y centrando su comunicación con los usuarios a través de un método totalmente diferente, el Nintendo Direct, y con un inesperado protagonista, Satoru Iwata.

Mucho se habló en su momento de esta arriesgada estrategia, que iba en una dirección completamente contraria a la competencia (algo a lo que, en realidad, nos tiene acostumbrada la compañía nipona). Corrieron ríos de tinta en su contra pero la empresa siguió con su agenda: querían una comunicación directa y frecuente con los fans y quién mejor que su presidente, el gran Iwata, para ofrecerla.

Así, teníamos al mandamás de todo un gigante de la industria al frente de presentaciones que se subían a las redes en las que él mismo daba las últimas noticias de la compañía, estrenando tráilers de sus juegos, mostrando charlas con desarrolladores y ofreciendo presentación de nuevos productos.

Lo que en un principio fueron críticas pronto se tornaron en alabanzas, haciendo nacer en los usuarios un deseo cada vez mayor por saber cuándo sería el próximo Nintendo Direct, con ganas de ver al bueno de Iwata ofrecernos directamente a nosotros (como decía haciendo el ya famoso gesto con ambas manos), lo que llegaría en los meses venideros.

Todo personaje que se preciara tenía un Amiibo para tu colección

Es verdad que, a pesar de la gran acogida que los Nintendo Direct tenían, muchos de ellos no acababan de contentar a la mayoría. La compañía estaba pasando un momento crítico, con una consola como Wii U que no supieron vender ya que muchos pensaban que era un complemento para Wii en forma de tableta y con una escasez de juegos desarrollados por la propia compañía difícil de entender. Aun así, no faltaron a la cita Mario y el resto de franquicias míticas, pero daba la impresión de que Nintendo se encontraba en una fase de transición y que, de una manera u otra, estaban intentando volver a la senda del éxito.

Mientras lo conseguían, nos trajeron los Amiibo, pequeñas figuras representando los personajes icónicos de sus obras y que, a través de la tecnología NFC, ofrecían pequeñas recompensas en ciertos títulos. Las figuras contaban con una buena relación calidad-precio y supusieron un éxito instantáneo que, aunque con menos pujanza, se traslada hasta el día de hoy. En este sentido su pérdida de importancia no es porque no vendan, ya que lo hacen y mucho, sino debido a que los recursos se están enfocando en otro lugar, sobre todo relacionado con la nula necesidad actual de buscar alternativas de negocio diferentes.

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Viéndolo en retrospectiva, podemos comprobar cómo Nintendo estaba haciendo todo lo posible por mejorar una situación que fue nefasta desde el principio. Wii U salió al mercado ya herida de muerte y poco pudieron hacer para arreglarlo, por lo que fue evidente que echaron el resto para llevarlo a cabo lo mejor posible mientras ya se pensaba en su sucesora (Switch). Es por ello por lo que, a través de los Directs, Iwata intentaba ofrecer algo diferente, más cercano al usuario, que de esta manera podía sentirse menos abandonad por una compañía que, aunque seguía lanzando títulos bastante buenos, había conocido tiempos mejores.

Es evidente que a todo esto ayudó el hecho de que Iwata era un presidente que, lejos de haber estado cerca de las finanzas, había empezado desde lo más bajo, formándose como creador de juegos, participando en el desarrollo de muchos de los títulos que hoy amamos como Balloon Fight, Earthbound, Kirby o Smash Bros. Pasó por las fases de jugador, creador y, después de que Hiroshi Yamauchi lo eligiera, presidente de la compañía. Sabía lo que tenía entre manos, pero también había estado en el lado del creador y en el lado del jugador. Y esa es la principal diferencia que tenemos con la situación actual.

Estos son algunos de los muchos títulos en los que Iwata trabajó

Es cierto que, en sus casi 15 años de presidencia, conoció tanto el éxito rotundo gracias a Wii y Nintendo DS como el fracaso más absoluto con la Wii U. Quizá en su búsqueda de ampliar el público objetivo se olvidó de alguna manera de los que son los jugadores de verdad, aquellos que compran juegos, enfocándose demasiado en los que solo se dejaban llevar por modas como el Wii Balance Board o el Wii Sport.

No se le puede echar en cara que Iwata al mando de la compañía no arriesgase, que no buscase salirse de lo tradicional pero es cierto que con sus dos últimas aportaciones en lo que a hardware se refiere (Wii U y 3DS) no consiguió lo que se pretendía. La primera no fue entendida y la segunda, aunque acabó teniendo unos números muy buenos (y fueron el salvavidas de la compañía en cuanto a ventas), siempre estuvo a la sombra de la todopoderosa DS.

Por tanto, es de agradecer los esfuerzos para sobreponerse de la mala situación en la que se encontraron, ofreciendo algo que nadie hacía en esos momentos, dando una imagen de compañía cercana, que se preocupaba por los usuarios, y que intentaba sacar lo mejor posible de una situación que tenía difícil remedio.

La Switch a lo mejor no tiene tantos TFLOPs como otras consolas, pero tiene juegos con diseños tan entrañables como estos

De todos es sabido que Switch fue creada con Iwata al mando y que, debido a su cruel enfermedad, no pudo comprobar por sí mismo cómo esa idea que se inició con Wii U había evolucionado hacia el éxito que es hoy y que tiene pinta de que acabará mejorando los ya increíbles resultados que logró Wii. Es innegable y sería mezquino no ver en esta consola el toque (llámalo magia) que Iwata daba a todo lo que tocaba.

Es por eso por lo que, una vez que Iwata nos dejó y después de una presidencia interina, llega al mando de Nintendo Shuntaru Furukawa, una nueva cara que, es evidente, sabe de números pero carece de todo aquello lo que hacía a Iwata especial. Nunca ha sido creador. Quizás no haya sido siquiera jugador. Con él la compañía ha vuelto a saborear las mieles del triunfo, con unas ventas estratosféricas que pulverizan a la competencia, con juegos como Animal Crossing que venden por sí solos más que todos los exclusivos de Sony y Microsoft juntos en el mismo periodo y con unas perspectivas futuras que están por todo lo alto.

Aún con esto, se echa de menos a Iwata y esa la magia que transmitía. El efecto que tenía verlo, bajo esa apariencia tan seria, ponerse la gorra de Luigi o batirse en duelo contra Reggie Fils Aime (el anterior presidente de la división americana) en aquel ya mítico vídeo del E3. Ilusión en estado puro. Simplemente verle ofrecer, directamente a nosotros, lo que la empresa tenía en el horno.

Los Nintendo Direct son el santo y seña de la compañía para comunicar sus últimos lanzamientos

Es curioso comprobar cómo, ahora que la competencia se ha abonado a la misma manera de comunicar que usó Nintendo con sus Directs, es ésta la que parece renegar de este modo de hacer las cosas, pues, hasta el que se celebró anoche, llevábamos muchos meses sin tener un evento general desde septiembre de 2019. Demasiado tiempo para entender que, quizás la compañía ya no ve las cosas desde el mismo prisma y que se plantee dejar de lado algo que quizás ahora no necesite, pero que marcaba la diferencia.

Y no es que piense que Iwata no tenía como principal objetivo ganar dinero (cuanto más mejor), pero sí que entendía que había otro modo de ver la industria y de transmitir su mensaje. Y, por desgracia, parece que esa manera se ha ido disipando desde que nos dejó. Una pena.

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