Sin E3 ni Gamescom vamos a la oligarquía mediática

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Este año sin E3 ni Gamescom se está haciendo muy largo

Llevo tiempo dándole vueltas a este artículo, quería esperar a ver qué pasaba durante el Opening Night Live de la Gamescom para poder hablar con cierta propiedad en estas líneas. Creo que no descubro la Atlántida a nadie si digo que la gala de apertura del evento digital de Colonia fue soporífera, plana y ante todo, demasiado larga y carente de sorpresas. Estas sorpresas no tienen que ser solamente nuevos anuncios; hay que ser conscientes de la retahíla que llevamos desde que en mayo Microsoft diera el pistoletazo de salida a estos eventos digitales que paliaran la falta de un E3 en condiciones.

Quizás estas aglomeraciones de la Gamescom nunca se repitan

Me refiero a datos relevantes sobre desarrollos conocidos. No los ha habido en esta Gamescom. Salvo contadas excepciones como ese Medal of Honor para VR que pinta de maravilla, hay poco de lo que hablar a falta de que transcurra el fin de semana completo (me perdonaréis que escriba esto un viernes ya que las obligaciones me impiden hacerlo más cerca del día de publicación) y en mi cabeza ronda una única idea: ¡qué distinto sería todo esto si hubiéramos tenido eventos presenciales!

Por un puñado de paVos. Fortnite retrata a Epic, Google y Apple

Básicamente el no poder asistir a un E3 o a la Gamescom es algo que para un medio como Guardado Rápido acaba resultando matador. Las pruebas de los distintos juegos que se han presentado en eventos digitales se han visto muy acotadas y solamente los grandes medios del videojuego están teniendo acceso a ellas. Lo entiendo, es normal. Coordinar estos eventos con pruebas de juego en línea no es sencillo, existen limitaciones técnicas y no hay un stand abierto en el que durante 3 días periodistas de todo el mundo puedan afluir sin descanso para jugar, sacar conclusiones, preguntar a los desarrolladores, capturar imágenes y vídeos y, por último, informar a su público de confianza de lo que allí han visto.

Este artículo no es un ataque ni hacia los medios que han tenido acceso durante este periodo a previews, ni contra las distribuidoras que los han organizado. Es, simplemente,  la presentación de una realidad. Sin eventos presenciales caminamos hacía una situación en la que la pluralidad de opinión sufre un grave menoscabo. Espero que si esta situación se sigue produciendo en el futuro encontremos una solución que contente a todos y que dé algo que el E3 y la Gamescom sobre el suelo nos daban: igualdad de oportunidades.

Ediciones convencionalistas. El futuro del formato físico está en nuestras carteras

Por otro lado, la enorme diáspora de conferencias que hemos tenido a lo largo de estos 4 meses ha acabado por generar una sensación de saturación. El mercado da para lo que da, estamos en los albores de una nueva generación y los desarrollos están aún verdes. Creo que no hay mercado suficiente para tanto evento como hemos visto. Realmente nunca lo ha habido, pero quedaba camuflado al verse todo concentrado en dos grandes fechas únicas. La sensación de ilusión es lo que importa.

El público no quiere que le cuentes el truco, quiere maravillarse ante lo desconocido porque cómo decía Nolan en su película El Truco Final (El Prestigio): “en el fondo no queremos saber cuál es, queremos que nos engañen”.

Geoff Kighley durante la Gamescom 2019

Y esta primavera y verano han roto completamente la ilusión. Detecto hartazgo entre mis oyentes, lectores y amigos. Obviamente, trato de aislarme de todo ello, lo último que puedo perder es mi capacidad de creer en este mundo, en este medio, pero no permanezco impermeable a la realidad. La situación global no presagia un panorama muy distinto para 2021. El COVID-19 no nos va a dejar tan fácilmente y los eventos multitudinarios como estos son los últimos que volverán a celebrarse. Nos esperan años de eventos digitales y solo espero que, con más planificación en los años venideros, todos nos preparemos para hacerlo mejor.